Cómic y poesía, dos casos: Quirarte y Carreto

batman

Primero que nada me gustaría ofrecer una disculpa al público presente. La ponencia en el programa indicaba que repasaríamos algunos textos de la obra de tres autores mexicanos: José Carlos Becerra, becerraVicente Quirarte y Héctor Carreto. Sin embargo, mientras releía los textos a analizar me di cuenta de lo siguiente: el Batman de Becerra, dibujado mediante un lenguaje complejo y con una voz de largo aliento, es bastante diferente al Spiderman y al Súperman de Quirarte y de Carreto, respectivamente, los cuales se parecen en muchos sentidos. El Batman de Becerra es producto de una especie de monólogo interior de tono oscuro, que recrea un Batman que cuestiona patéticamente a su yo desde la segunda persona del singular; mientras que Quirarte y Carreto, prefieren poner en crisis a sus súper héroes con un lenguaje más sencillo y directo, barajando también algunos elementos sacados directamente del cómic. Considerando lo anterior, supe que era pertinente, al menos para esta ponencia, abundar solamente en el poema Spiderman Blues, de Vicente Quirarte, y el libro Testamento de Clark Kent de Héctor Carreto.

En estas dos representaciones poetizadas de súper héroes que hoy abordaré hay similitudes, como decía, las cuales tienen que ver en primera instancia con las poéticas a las que se ajustan las literaturas de nuestros autores. Ambos, Quirarte y Carreto, prefieren cierta poesía vinculada con una poesía mexicana de corte clásico, cuyas raíces beben de la literatura grecorromana. Ello, les permite coincidir en los tópicos de sus poemas, por ejemplo:

1) el súper héroe se vincula con el héroe de la epopeya clásica, solo que se le moderniza, es decir, aparece problematizado en su propia existencia. 2) La mujer y el amor son puntos clave en la vida del héroe, y ello va a ser determinante en la vida del súper héroe.

Por medio de estos súper héroes (claramente bien escogidos sobre todo el universo Marvel-Dc Cómics), cada autor presenta una perspectiva de mundo trágica, romántica, en la que existe el enfrentamiento vida pública-privada, identidad-anonimato, el cual siempre termina con mostrarnos personajes que, por más poderosos que sean, son seres mediocres o fracasados, de psicologías fascinantes que revelan una psique en crisis.

 

  1. Vicente Quirarte: Spiderman Blues

Spiderman Blues, es un poema que consta de 83 versos de medidas irregulares, pero privilegiando en su mayoría por una acentuación que recae en la sexta sílaba. A demás, el poema se haya dividido en 7 estrofas de variada longitud. Hasta aquí lo concerniente a la forma del poema. Sin embargo, a la hora de abundar en el fondo, hallamos que el texto consta de dos momentos relevantes, uno, que tiene que ver con un tiempo épico del héroe (Versos 1 a 51), en este caso Spiderman, y otro, que tiene que ver con un tiempo en el que su figura se halla en ruinas (Versos 52 a 83). Estilísticamente, estas partes las podemos identificar a través del cambio de temporalidad del narrador: tiempo pasado para lo épico-heroico, tiempo presente para el mundo en ruinas.

quirarte

 

Elogio del tiempo antiguo (1), inicia Quirarte. A partir de este punto, comienza una recapitulación de algunos de los quehaceres cotidianos de nuestro súper héroe: Escalabas los viejos edificios / y eran las azoteas / tu dominio completo. Las imágenes que desarrolla el autor, parecieran tener una nimia relevancia, es decir, es un lugar común para el mundo del cómic de súper héroes. Pero en materia de poesía cobra otro sentido, hablo de una condición de ser celeste, en cuanto a su cercanía y “dominio” del espacio aéreo. Las imágenes, entonces, incitan a pensar en un Spiderman como un ser superior al hombre común, limitado a una condición de ser terrestre en todo momento. Otros versos en donde lo anterior se hace evidente la encontramos en la siguiente cita: Todo el tiempo era tuyo y no sabías. / Patrullabas los barrios sin temores / al asesino en turno. Existe aquí una condición de doble poder: la primera, por medio de la relación de protección al ciudadano, la segunda por una condición panóptica, en la que Spiderman se encuentra vigilando gran parte del tiempo, todo movimiento en la ciudad.

Continúa Quirarte: Mayor era tu crimen / estar en el mundo con dos caras. Se resalta la característica más importante del súper héroe moderno, su condición de anfibio en el mundo cotidiano. Es de hecho, el tema central del poema. Por un lado tenemos a un ser poderoso, por otro, un hombre que engrosa la masa social y cuya soledad contrasta con el carácter público de su yo enmascarado. Por ello, La soledad es músculo del alma. Como si fuese el motor de vida, la identidad verdadera de Peter Parker. Quirarte, también abunda un poco sobre la condición vivida de Peter Parker, lo describe, brevemente, como un hombre fracasado y mediano, que acepta sin cuestionar su situación de vida: Era bueno el fracaso, ir en su busca / y decir está bien y reírse y no quejarse. Lo acepta porque sabe, sólo él, que en cualquier momento podría cambiar su propio destino con su propia mano. Peter Parker tiene una vida mediocre, pero que a la hora de ponerse el traje desaparece y brilla como ninguna otra en Nueva York.

Hacia la quinta estrofa, acontece en la vida del súper héroe un hecho importante: el encuentro con la mujer, es decir, la llegada del amor: El amor es difícil dentro y fuera. Posteriormente, en la estrofa sexta, encontramos el momento de la destrucción del tiempo épico-heroico: Te sentías feliz y no lo eras. / Eres feliz ahora y es amargo / saber que Peter Parker / vive con su esposa / que lava su camisa y su disfraz heroico. / Ha muerto el Hombre Araña.  El encuentro del amor por parte de Spiderman, o Peter Parker, representa el fin de la trama en la que hasta ese momento se encontraba viviendo; por medio de este accede a una cotidianeidad total, compartida por las dos identidades del súper héroe: la familia. Ahora, además del deber autoimpuesto de salvaguardar la paz social de Nueva York, acaso tenga una nueva responsabilidad impuesta por los códigos sociales y civiles: la crianza y la atención de una familia.

La última de estrofa, que funciona como desenlace de la historia, corresponde ya a un tiempo presente en el que Spiderman se encuentra en las ruinas del traje que lo vestía: para salir a la calle necesita beber alcohol, cuando sale evita las confrontaciones, la ciudad le es ajena, se ha vuelto un hombre definido por los cafés de la mañana, los portafolios y las corbatas, es decir, Spiderman supeditado a las rutinas que impone la sociedad al hombre común y corriente. Esta vida que ahora lleva el héroe, nos dice Quirarte, es una forma distinta de ser héroe, un elogio al hombre mediano. El destino que le toca aceptar a Spiderman, cuando se encuentra y se enamora de Mary Jane, es acaso el que rehuyó la poesía épica para sus personajes: ¿Qué pasaría si Aquiles, en lugar de ir a Troya se quedaba en su tierra a formar una familia, como le vaticinaba Tetis, su madre? ¿O bien, si Angélica nunca hubiese engañado a Orlando? Seguramente seguiría una línea argumental plana, en la cual cada héroe se ve inmerso en una vida similar a la de cualquier otra persona. Esto es lo que ocurre cuando, al menos en el poema de Quirarte, Spiderman conoce el amor.

 

  1. Héctor Carreto: Testamento de Clark Kent

carrero

En Testamento de Clark Kent, Carreto, a diferencia de Quirarte, no escribe un solo poema de Superman, sino que desarrolla un libro entero. Esto le permite explorar con mayor detenimiento en la psique de su personaje. Carreto comprende que la vida de estos súper humanos no debe ser reducida únicamente a polaridades, pues dentro de su identidad secreta, dentro del traje que son, también conviven otras personalidades. Es decir, Testamento de Clark Kent es un poemario que mira la vida de su personaje desde varios ángulos narrativos.

No es la primera vez que el autor hace algo parecido. En su primer libro ¿Volver a Ítaca? (1979) contó el retorno de Ulises de una forma novedosa, barajando múltiples posibilidades en torno al relato homérico: si Ulises nunca regresaba, si Ulises regresaba ya viejo, si el hecho hubiese ocurrido en la modernidad; desde la visión de Penélope, desde los ojos de Telémaco, y otras situaciones.

Así con Clark Kent: narrado el libro en su mayoría desde la primera persona, asistimos a las confesiones de Superman, unas veces se sabe un héroe vulnerable a la Kriptonita, mientras que en otras desea ser un hombre común sin tener que disfrazarse de reportero, un hombre que pueda pertenecer a la Tierra:

 

No sé bien qué hago en este planeta,

no encuentro con quien conversar en mi idioma.

Tu sangre y la mía, mujer, no son compatibles.

 

Los X-Men también son superiores,

pero son criaturas humanas;

lo mismo los Cuatro Fantásticos.

 

No soy feliz.

Estoy más solo que Dios.

Por lo menos él creó a los terrícolas

a su imagen y semejanza. (39)

 

Carreto busca desmitificar al Súper Héroe con la ayuda de la poesía. Los elementos que utiliza son la ironía, el tono confesional del yo poético y un verso de tintes epigramáticos, en cuanto a su sencillez y forma de narrar. Superman, nos dice, no es aquel héroe enaltecido que iba de la mano con el pensamiento de mediados del siglo XX, el cual encarnaba valores sociales  y morales. Ahora pertenece a un nuevo ritmo de vida, un nuevo siglo en donde los grandes hitos culturales e históricos son fuertemente cuestionados.

Pero también el poemario trata de las confesiones de Clark Kent: tiene problemas en la oficina, otras veces no se identifica con Superman, y en varios episodios recuerda con tristeza su infancia:

 

Como los demás niños, yo también sabía volar.

Como ellos, fui un cometa cuyo azul se confundía con el aire de febrero.

En ese entonces, el mundo era un patio infinito,

simple, como una manzana sobre el mantel,

y las azoteas eran estrellas donde clavábamos nuestros estandartes. (20)

 

Kent, como el Peter Parker de Quirarte, representa al hombre medio que, en un mundo dominado por el culto a la personalidad y al individuo, pasa completamente desapercibido:

 

En la fiesta de disfraces no se rieron de mí,

sino de otro que ostentaba una s en el tórax.

Me disfracé de hombre común

y nadie, gracias al cielo, notó mi presencia. (19)

 

A las dos perspectivas ofrecidas por Carreto podemos agregar tres nuevas posibilidades para entender la vida de su personaje: la de un vecino chismoso, la de unos psiquiatras que le creen loco, y la de Luisa Lane. El poema del vecino nos enseña cómo las personas miran con recelo nuestras vidas, en el momento en que hacemos algo fuera de lo común; en ese mismo tenor, los versos del psiquiatra nos recuerdan lo que ocurre cuando, ante los ojos de la sociedad, rompemos las barreras de la normalidad.

El tópico de la amada, como en el caso de Spiderman blues de Quirarte, cobra matices relevantes. Solo que aquí Luisa no es el acceso para que el súper héroe abrace por completo la vida cotidiana, sino que es el elemento céntrico en el que Kent y Superman son unidos en mismo personaje: ambos luchan por su amor, sufren su rechazo, conviven con ella en la más pesada cotidianeidad y la aman. Un ejemplo muy claro se encuentra en el poema titulado Compromisos. Luisa le habla tanto al hombre como al súper héroe, y reclama su dominio sobre ambos:

 

“No querido, no me importa si tienes que asistir a la marcha de maestros o encabezas la huelga por la reforma energética o salvar al planeta de los vampiros multinacionales. Hoy es el pastel de nuestro niño. Te quiero aquí, a las cinco en punto y sin disfraz” (75).

 

El Superman humanizado de Carreto es fácilmente asociable con la figura del poeta moderno. Su oficio era lo que le daba su valor frente a la sociedad. Con la llegada de la burguesía, dicho oficio fue cuestionado por falta de valor productivo, y perdió importancia para el pueblo. El poeta, entonces, tuvo que aprender a legitimarse a sí mismo reflexionando su nuevo lugar en la sociedad. El poeta moderno, como el héroe fracasado de Testamento de Clark Kent, se mira a sí mismo con ironía, descree de los supuestos dones obtenidos de las alturas. Ya en El poeta regañado por la musa (2006), Carreto nos había regalado este brevísimo poema: “Se entregó en cuerpo y alma a la poesía; fue inmortal mientras vivió”. También el Hombre de Acero se entregó en cuerpo y alma a sus ideales, también él fue inmortal, solo mientras vestía su traje y era vitoreado por la gente.

 

 

 

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