ANTOLOGÍA DE POETAS CANARIOS: DÍA INTERNACIONAL DE ISLAS CANARIAS

Con motivo del Día de Canarias, presentamos esta reunión de autores de las islas escogidos por nuestro editor  Samir Delgado, incluye una mirada a la diversidad del mapa creativo de un archipiélago que atesora siglos de tradición y vanguardia, haciendo referencia a la joven creación en distintos puntos geográficos de dentro y fuera de Canarias. Una ocasión para acercarse a las poéticas de autores distintos, con voz propia y reunidos sin exclusión de otros. Unos poetas desde Islas Canarias escogidos para los lectores de Marcapiel.

 

 

Iván Méndez González

 

Poeta, crítico literario y traductor de poesía de expresión alemana. Licenciado en Filología Hispánica con Premio Extraordinario Fin de Carrera. Estancia de Investigación de Postgrado en la Freie Universität de Berlín. Maestro en Literatura Española e Hispanoamericana (2012-2013) por la Universidad de Salamanca, con una investigación sobre la poesía de Rafael Cadenas; y candidato a Doctor en Letras Modernas por la Universidad Iberoamericana Ciudad de México con una tesis sobre la obra de Coral Bracho.

 

 

tocar el susurro de las aves

für Joselyn, immer zusammen.

 

 

se pierden los ojos en el recuerdo, ya no cantan los canarios. aseguran que los hombres de lunares les cortaron sus picos —la luna los recuerda, me dicen—. ven, acércate al borde y le dibujaremos, como tú sabes, los picos: un canto en potencia se adivina en su plumaje. sujétalos con fuerza —me dices— no vayan a escaparse, les curaremos su cabeza mientras deshacen nuestras manos, las dejarán en carne viva, de la sangre un fulgor. me acercas la página, y me enseñas a tocar el susurro de las aves que siempre prevalece en tu cuerpo. ahora dirigimos la mirada hacia arriba, la rueda rompe su simetría, y la luz no abarca la estructura completa de la mesa | la clausura

 

 

 

Santiago Jatib Mejías

 

Poeta nacido en 1996 en Mendoza, Argentina. A principios de milenio se desplaza a Canarias. Escribe en el blog “En la Guerra y en la Nada”, y ha participado con las revistas Summa Ars, El Vagón de las Artes, Círculo de Poesía,  Versados y La Galla Ciencia.

 

19:08

 

Antecede a las luciérnagas

el sol

muriendo por causas naturales

tras su propia fortaleza.

 

 

 

Al otro lado del corredor,

los vencidos solo aspiran a exiliarse

en el confín opuesto del recuerdo.

 

No late el tiempo

en la misma medida

para los verdugos.

 

 

La vida pasa ante los ojos

a cada momento.

 

 

 

Temo demasiado al odio.

 

No entiendo el temor

a una muerte

que solo destruya al cuerpo.

 

 

Vuelve el espejo,

inquiere:

 

 

¿Es este el navío

que viaja hacia el centro del mundo?”

El mar es corazón de quienes aman.

 

 

Hogar

es el lugar

que vive dentro.

 

 

 

 

Javier Mérida

 

 

(Santa Cruz de Tenerife, 1977). Es autor de los libros Un mapa del mundo lo más pequeño posible, poesía (Ediciones Idea, 2007) El otro lado de la lluvia, poesía (Ediciones Idea, 2012), Línea de agua. Vattenlinjen (Colección Léucade, 2013). El poema «Cáucaso» en la antología El árbol talado que retoña (Homenaje a Marcos Ana), Editorial El Páramo, 2009 Desde el año 2016, dinamiza actos de literatura en escena con la Asociación Cultural Grupo Miscelánea, de la que es miembro.

 

TERSA

 

Saberme de tu piel el tacto primigenio;

el cuero antiguo del antílope.

Sacar de la piedra

el color de tu caverna,

pintar el mito que volverá

en la estación fría a calcarse

sobre la pared curva de tus manos,

suaves como el aire caliente

que fragua en tinta

este poema palpitante.

Pulpa rugosa de la carne

lamiéndote el nervio, como el sílice,

penetrante, deshaciéndote en gotas

que colman tu oscuridad con sal.

Imitarte en el ritmo de tu pubis,

ritual que invoca la saliva,

derramar estrellas sobre

tu grupa salvaje, húmeda.

Tersa tu temblorosa quietud

sobre mi vientre.

Tierno espasmo en tus rodillas.

Ahora duermes. Caes hacia mí

con la mansa pubertad

que te ha nacido entre nosotros.

 

(del poemario inédito, Ritos personales, 2016)

 

 

 

Ramiro Rosón

 

(Santa Cruz de Tenerife, 1989). Es licenciado en Derecho y tiene un Máster en Uso y Gestión del Patrimonio Cultural por la Universidad de La Laguna. Escribe poesía lírica, teatro, narrativa y crítica literaria y ha traducido literatura italiana (Vittorio Alfieri, Danilo Breschi y Giuseppe Parini) e inglesa (George Herbert y John Wilmot). Ha publicado los libros La desgracia de Orfeo y el desdén de Colombina (Ediciones Idea, 2007), Tratado de la luz (Ediciones Idea, 2008), La simiente del fuego (Ediciones Idea-Aguere, 2016) y Ruinas del paraíso (Fundación Mapfre Guanarteme, 2017). Sus poemas, textos críticos y traducciones han aparecido en diversas revistas (Círculo de Poesía, Clarín, Fábula, Fogal, Nexo, La Galla Ciencia, Piedra y cielo).

 

 

La diferencia

 

Todos los días,

hay algo nuevo,

hay algo diferente bajo el sol.

Salomón lo ignoraba,

enfermo de melancolía,

pero basta mirar los detalles

más ínfimos del mundo,

en los que surge

su novedad eterna.

 

El gorrión del paseo

marítimo, la sombra saltarina

que merodea cerca

del índigo radiante de las olas,

buscando las migajas

de pan caídas en la acera,

no es el mismo del otro día

ni será el de mañana.

Es único, posado

en la inasible rosa del momento,

la que ninguna mano sostiene.

 

El aire me lo dice:

«mira con ojos limpios,

lavados en el agua de los mares,

desnuda fuente del origen,

y verás con asombro,

más allá de las mudas galerías

de idénticos espejos,

la diferencia,

la variedad innumerable de las cosas»

 

 

Daniel Olivera

 

(Canarias, 1971). Profesor, poeta y microrrelatista. Textos suyos han sido publicados en diversos medios de comunicación canarios y españoles. Reciente finalista del I concurso de microrrelatos cómicos “Breves Carcajadas”, organizado por la revista Diversidad Literaria. Obra editada: Armadura de Tabaiba (2006), Paritorio Tres (2013) y coautor de Dimensiones Poéticas (2016).

 

Armadura de tabaiba
Me acaricia, inocente, su mirada de niña
sin saber que me alivia siglos de dolores…
Me desnuda en sus pecados de pensamiento,
porque no peca aún de obra,
aunque por dentro me viole.
Hace y deshace el lecho con su sombra, que me atrapa,
y plancha mi piel con su piel cada madrugada.
Es su único sueño quitarme el sueño;
retenerme, tejerme a ella, por fuera y por dentro,
con hilo de alma.
Y me dejo matar, cuando fuego dispara,
sin ponerme a cubierto; sin huir para nada…
si es en sueños, la beso; si es real, me resbala…
aún no sé lo que quiero y tengo empacho de balas.
Y voy con armadura a su encuentro,
hecha de secas tabaibas,
será un disfraz que me invento previniendo,
si me abraza, no sentir cerca su fuego,
no caer en tan vieja trampa.
Así es que, desde lejos, en mis endechas amargas,
le amaso el pelo y no temo
que me enrede y que me atraiga…
Así es que, a hurtadillas, cuando la noche me ampara,
voy y le cuento a la luna
que puedo pero no quiero amarla.

 

 

 

 

 

 

 

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