Muestra de poesía chilena actual: Elvira Hernández

Nuestro editor, el Poeta y Gestor Cultural, Jaime Magnan Alabarce (Santiago de Chile, 1967), Director del prestigioso premio internacional de poesía Gonzalo Rojas Pizarro en Chile, prepara para los lectores de Marcapiel una muestra general de la Poesía Chilena Actual más destacada su país, la cual inauguramos con la poeta Elvira Hernández (Lebu, 1951).

 

 

 MUESTRA DE POEMAS:

 

 

No se dedica a uno

la bandera de Chile
se entrega a cualquiera
que la sepa tomar

 

La toma de la bandera (fragmento)

Nadie ha dicho una palabra sobre la Bandera de Chile
en el porte      en la tela
en todo su desierto cuadrilongo
no la han nombrado
La Bandera de Chile
ausente

La Bandera de Chile no dice nada sobre sí misma
se lee en un espejo de bolsillo redondo
espejea retardada en el tiempo como un eco
hay muchos vidrios rotos
trizados como las líneas de una mano abierta
se lee
en busca de piedras para sus ganas

Una ignorancia padre aurea a la Bandera de Chile
no importa ni madre que la parió
se le rinden honores que centuplean los infalibles mecanismos
incipiente la Bandera de Chile allí
cien ………. doscientos,……… novecientos
no tiene en otros el territorio de sus propios eriazos
no tiene en otros el fósil de su olla común
no tienen no tienen hasta decir so de colores andrajos
no tienen ………. no tienen ……… no son

La Bandera de Chile se parte en banderitas para los niños y saludan.

 

La Bandera de Chile es un pabellón dijo un soldado
y lo identifico y lo descubro y me descubro
del Regimiento de San Felipe
dijo soñaba el pabellón mejor que su barraca
dijo dijo dijo tres dormitorios
ducha de agua caliente cocinilla con horno
.                        aplaudieron como locos los sin techo                                                                                                                                  La Bandera de Chile

 

 

.

Levanta una cortina de humo la Bandera de Chile
asfixia y da aire a más no poder
es increíble la bandera
no verá nunca el subsuelo encendido de sus campos santos
los tesoros perdidos en los recodos del aire
los entierros marinos que son joya

veremos la cordillera maravillosa sumiéndose en la penumbra

ficticia ríe

la Bandera de Chile

 

 

 

 

 

 

En la raíz de todo está mi madre

 

En la raíz de todo está mi madre
como un manto de tejido bajo tierra
un sombrío huerto de hierbajos tósigos
un vuelo de mariposillas terrosas.

Los años han contribuido a su alacrán
círculos que ciñen mis días
a sus caricias púas y cruces
rastrillándome el cerebro.

Es tierra que espera por mí
tras haberme soltado la jauría
de células que me prohíjan.

Tantas noches que quise cortar mi cuello
aserruchar mis cervicales
descuartizar mis imágenes
pero a cambio me contenté
con restregar plumas
llorar tinta y otros mendrugos
y seguir ese dictado –una vez más–
meticuloso de las venas.

 

 

 

Hojas quemadas

 

no nos deshacemos por agua como pensaba Heráclito

ascendemos por la humareda de nuestros huesos

las ardidas hojas de un libro que nadie leyó

sobrevolando en sueños las islas del río Océano

contamos con los dedos congelados los renglones de este aire

el humo _ volutas de nada más que originario humus

los ramales de sangre con sus terrones granates

nosotros _ los que en este territorio fuimos también

cuerpos celestes.

 

 

 

 

 

Voluntad de vivir

 

Mientras vigilo ollas en la cocina
en la ventana se muestra
un cuerpecillo que salta
ocultándose en la hojarasca.
Detrás un zorzal ha bajado.
Se encarniza con el picoteo entre las hojas.

Un caparazón vacío
es lo que ha quedado en tierra.

Y un instante para pensar con Schopenhauer.
La vida como una cadena de seres
que se devoran mutuamente.

 

 

 

 

A vuelo de pájaro

 

La poesía ha hecho costumbre
de tomar algo por la punta y
agotarlo por el cabo. Ir
sobre las cosas como en reguero de pólvora.

La poesía no es temática.
La poesía habla de todo al mismo tiempo.
La poesía es caja de sorpresas
Caja china
De Pandora
Una caja

Hay que darle como caja
a lo que viene por delante.

 

 

 

Ciudad interior

No puedo ser otra que la pensativa del Patio de los
Callados, la llorosa del Parque de los Reyes,
la olvidadiza
ni otra
que la que recoge papeles con sangre
ni
aquella que no quiere el balazo solipsista
porque nada desaparecerá

A ratos soy la misma, la Una, la del espejo
que camina con una araña en el ojal
la sombra
que se pegó al hombre que dobló la esquina
y duele su cuello guillotinado.

 

 

 

 

SOBRE LA AUTORA:

 

ELVIRA HERNÁNDEZ (seudónimo de María Teresa Adriasola, Lebu en 1951). Es una de las voces más singulares de la poesía contemporánea latinoamericana. Su obra destaca por su carácter experimental, razón por la que ha sido clasificada dentro de la neo-vanguardia, grupo en el cual confluyen los poetas Raúl Zurita y  Soledad Fariña, entre otros, cuyo común denominador es el quiebre de la sintaxis tradicional y el uso de múltiples recursos discursivos provenientes del ámbito popular y de la cultura tradicional.

En 1969 entró a estudiar Filosofía en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, hasta 1973, cuando se produce el Golpe de Estado. En 1975, ingresó a la carrera de Literatura en el Dpto. de Estudios Humanísticos de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, donde enseñaban, entre otros, Enrique Lihn y Nicanor Parra.​

Entre sus libros destacan: “¡Arre! Halley ¡Arre!” (1986), “Carta de Viaje” (1989), “La bandera de Chile” (1991), “El orden de los días” (1991); “Santiago Waria” (1992) y “Álbum de Valparaíso” (2003). “La bandera de Chile”, es un diario de reflexiones poéticas sobre Chile y sus emblemas, escrito en 1981, circuló en copias mimeografiadas en forma clandestina durante la dictadura, convirtiéndose en un ícono de la resistencia.

Algunos de los temas recurrentes en su poética han sido el viaje, la ciudad y el desarraigo.

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