Presentamos unos textos del poeta español Ángelo Néstore (Lecce, 1986 / Málaga)

 

 

Carta a un padre

 

 

Me enseñaste que para vivir debería:

deglutir, apretar los dientes, morderme la lengua.

Dejaste la camisa tendida, la camisa tendida, papá.

Para ti todo era attrezzo, la corbata planchada,

mi nudo en la garganta.

La caricia. Esta mano de niño era una caricia:

ayer la palma abierta en la mejilla,

hoy el destierro dentro de las uñas.

Para curarse basta con leer el prospecto:

por si las náuseas, por si el temblor, por si el ojo cerrado.

Cuando lo tocas, un crisantemo tiene la textura de la carne humana.

Eso ya no importa.

 

Ahora me pongo tus camisas.

Ahora todo el peso de las pinzas

sobre mis hombros.

 

 

 

E io chi sono?

 

 

 

Por la mañana abandono mi sexo.

Al atardecer vuelvo

cuando me desnudo para entrar en la ducha.

 

Mi madre siempre dice que tengo los hombros de mi padre.

Con el vaho en el espejo el contorno es más ancho, más

generoso.

Dibujo una línea recta con los dedos, con la mano la deshago.

 

En los ojos guardo la tristeza de las muñecas

que jugaron a ser hijas

y que mis padres acabaron regalando.

El agua fría me trae a mi cuerpo,

escondo el pene entre las piernas.

 

Mamá, ¿a quién me parezco?

 

 

 

 

 

De cuando me equivoqué de bar

 

 

 

Yo soy de esa clase de amigos

que siempre pide otra ronda en los bares.

No tengo hijos,

soy el hijo único de una dinastía de bastardos

que se llena el estómago y se autodestruye.

 

Mis amigos, sin embargo, son padres,

de esos que buscan una excusa para volver tarde a casa,

siempre me invitan a otra,

nunca quieren que me vaya.

 

Ellos me miran y cien veces

me cuentan cien veces lo difícil que es

la suerte que yo.

Ellos no ven las hormigas que trepan por mi pierna,

no las ven.

Beben tiempo con su boca de padres,

tragan tiempo con su saliva de padres

y yo me vuelvo cada vez más pequeño

y sus hijos cada vez más grandes.

Y con cuarenta, con cincuenta,

volveré al mismo bar de la esquina

y entonces los que hoy son niños se preguntarán por qué

tantas hormigas en mi boca,

por qué el amigo de sus padres se sigue creyendo joven.

Con cincuenta, con sesenta,

quién me llevará a casa,

quién guardará mis huesos bajo las sábanas.

Con sesenta, quizás, con setenta

quién contestará a mis preguntas,

quién me dirá lo difícil que es,

la suerte que yo

cuando un día me confunda y pida otra ronda

frente a la sola luz de mi nevera.

 

 

 

SOBRE EL AUTOR:

 

Ángelo Néstore (Lecce, 1986 / Málaga). Es poeta, actor y profesor en el Departamento de Traducción e Interpretación de la Universidad de Málaga. Actualmente co-dirige el Festival Internacional de Poesía de Málaga Irreconciliables con Violeta Niebla y la editorial feminista La Señora Dalloway junto a Carmen G. de la Cueva y Martín de Arriba.

Ha publicado Adán o nada (Bandaàparte Editores) y Actos impuros (XXXII Premio de Poesía Hiperión). Con dieciocho años se alzó con el Premio a la Mejor Interpretación Masculina en el Concurso Nacional de Teatro Vittorio Gassman de Roma. Ha traducido del inglés Nobody Tolde me (Nadie me dijo) de Hollie McNish, galardonada con el Premio Ted Hughes 2016 a la mejor obra inédita en poesía y al italiano la poesía de María Eloy-García o las novelas gráficas de, entre otros, Isabel Franc, Andreu Martín y Enrique Sánchez Abulí. Sus últimas obras teatrales son el monólogo en homenaje a Gloria Fuertes Esto no es un monólogo, es una mujer (autor y director) y la pieza en solitario Lo inhabitable, en la que dialogan poesía, teatro y performance.

 

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