Poesía actual de México: Isabel Orozco Rodas

 

HIJA DEL SOL

 

El fuego se abre:

Sus puntas iracundas gritan;

El bosque tintinea:

Tengo hambre

Tengo miedo

Tengo nauseas.

 

Mi sangre arde en las puntas,

Ato en las pupilas  las estrellas que se escapan

Para encerrar en ellas lo que queda, de mí.

-El fuego me alcanza-

 

Escucho las manzanas de mi cuerpo,

Escucho las flores de mis ojos,

Escucho como llueve en la planta de mis pies.

 

Recuerdo las orquídeas,

Las pinto,

Las traigo,

Las contemplo…

Perfumaron mis hombros,

Adornaron mis sienes,

 

Reflejaron mi rostro,

Entonaron mi voz,

Sin ellas no puedo irme.

 

-El fuego me alcanza-

Siento como pasa,

Vibro,

Floto…

 

Tic tac,

El sol se abre

-Me mira-

Olfatea,

-Me mira-

Olfatea,

Lento –inhala-

Lento –exhala-

-Me mira-

Inhala,

Exhala,

Inhala,

Exhala,

Y con el humeante olor de las orquídeas

Me lleva.

 

En el sol los trinos de mis pechos…

Mis venas son un huerto

Fértil y salvaje;

Y sangro

Dulce,

Muy dulce,

Mientras el sol da a luz

En mis entrañas.

 

 

LA TORMENTA

 

Llueve…

Llueven trozos de luna

Y pájaros enfermos;

Mi cuerpo está debajo de árboles perdidos.

 

Sobre casas sin techo cae la luna,

Oigo como gimen las estrellas,

Mi sombra se estremece.

 

Han muerto las orquídeas de la mesa,

El viento trae el polvo de tu sangre,

Jadea la neblina,

Estoy perdida,

Las ratas se quejan.

-La luz muere-.

 

El cielo empieza a desprender sus ramas,

Vomita sus latidos partidos y desnudos,

 

Y yo corro con los ojos abiertos

Esperando que alumbren el camino.

 

Agujas vienen a la velocidad de un rayo,

Imposible avanzar con este filo.

 

La oscuridad se anuncia,

Creo que los ojos no me sirven,

¡Levántame!

Me siento diminuta en este mundo,

Llévame a los brazos del abuelo

El sol me olvida,

¡Levántame!

Quiero tejer el cielo

Encontraré los pedazos uno a uno,

Cortaré los pájaros perdidos,

Voy a unir sus huesos y su nombre,

Abriré la esmeralda

Iré a otro campo,

Iré a otro río,

Iré a otro mar,

¡Levántame!

 

Hay memoria en mis labios,

Compraré una flor al medio día,

La beberá el halcón que hay en mis brazos,

 

La beberá el dragón que hay mi alma,

La dejaré en mi vientre como fauna.

¡Anda!

Antes que mis dientes estén miopes,

Dejaré los ojos llenos,

Menguaré la lengua,

Encontraré el tilo de sol que me hace falta,

Madurará mi lobo,

Morderé las manzanas,

Y jamás cazaré las mariposas.

 

NOCTURNA

 

Conozco la guerra,

Me rebelo en espacios absolutos,

Ya viví un tiempo apresurado,

Un apellido,

Una aventura.

 

Amo,

Aun no sé si mi nombre cabe en una vida.

Tiendo a veces el oído

Escucho cielos, estrellas, arcoíris,

Pero pasa

Pasa mi corazón,

No queda.

 

(Para qué probar las lenguas que sólo hablan)

 

Existe un puente,

Uno que lleva hacia un lugar silvestre

Donde puede el alma hacerse de panela

Y madrugar con calma en ciertas en flores.

 

Ahí soy:

El pecho del náufrago,

La garganta del mar,

Pulso que se ancla,

Cuerpo dulce florecido,

Sol abierto,

Rosa y rojo,

Blanco, azul.

Jaguar y lobo,

Abeja,

Hormiga,

Tierra,

Llama,

Agua,

Un ramo de brazas,

Fiesta,

Sonido,

Oveja,

Ciervo,

Tigre,

Eclipse,

Silencio,

Y aún crece la vida en mi locura.

 

 

Isabel Orozco Rodas: (11 de Junio de 1985/ Tapachula, Chiapas) Ha publicado dos poemarios: El tiempo sin ti y Delirio con Temacilli Editorial Polvo de Mariposas (Grupo editorial Caronte) Compiladora de la Antología Poética Internacional: “El vals del Cielo” Directora en Editorial Valkiria / Directora del proyecto Internacional: “Ambassadors”, Presidenta de la Asociación de Gerontología y Literatura en el estado de Chiapas. Docente de Lengua Extranjera en Educación Básica Coach y editora

.Algunos de los poemas aparecen en: LaPiraña / Antología AET de Tapachula y la Antología Internacional de Poetas Hispanos (República Dominicana)-

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