July Solís Mendoza: seis poemas

Presentamos a nuestros lectores una serie de poemas de July Solís Mendoza, que abordan la intimidad del poeta, a veces mediante un tono cercano a lo visceral con el fin de explicar la realidad (Oficio, Principio); otras, con uno colindante en lo místico-cotidiano (Hastío, Oración).

 

 

Arcadia

 

Allá     es donde quiero estar

Allá es tu tibia imagen

calentando mis pies

luego de haberte perseguido por el hilo rojo

y mi ombligo ciego

Allá     donde el tiempo muere

con mi forma de batracio, bacteria

o gusano de levadura

que te consume

Así como bebiste el viernes por la noche

una cerveza

creyendo que el amor no existe

 

Un lugar en tu cuerpo

(como una botella)

es mío

allá floto

y mis pies no me sirven más que para contar mis dedos

como ovejas que saltan en un gran prado

mientras te arrastro en un rojo sueño

donde cobro una forma menos ridícula

para poder besar tu pecho

 

Allá

soy tu primer habitante

hasta que Dios me expulse.

 

 

 

 

 

 

 

 

Oficio

 

Cojo un papel

y empiezo a rebanar la carne

soy yo quien bifurca los dedos

escogiendo gramo a gramo

una célula madre    una célula hija

arteria henchida para un solo golpe

¡Saz!

Desenvainar el cuerpo / filetearlo

quitarnos las plumas que de nada nos sirven

más que para limpiar las blancas baldosas

en la espera del buen precio

Y todavía pienso en mi entrepierna

o menudencias donde cercenar (me)

Es necesario

que todo salga de las tripas

ya que este oficio demanda

mucha sangre

sí, mucha sangre

pero no desesperes

soy yo quien bifurca los dedos

y rebana la carne

 

Mañana

¿quién llenará esta hambrienta hoja?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Caballo

yo te espero en la puerta

te acoso

como un perro aburrido

de tanta acera

Caballo

y me enrosco en tus zapatos

enorme presa en mi trampa perfecta

tumbarte

y trepar a tu cuello

 

mirar desde arriba como un pájaro

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Principio

 

Caigo me levanto vuelvo a caer

Me levanto y caigo nuevamente

Ante un muro de latidos.

Jorge Eduardo Eielson

Trepo por tus entrañas

tengo miedo

se abre   mi carne   tu carne

como un tobogán /que me arroja

trepo por tus entrañas

tengo miedo

y me enredo en tu intestino largo

y me sumerjo en tu bilis

tu excremento

y resbalo

resbalo

resbalo

mi río rosáceo se torna violento

me arroja a tu orilla

al abismo

donde termina mi mundo

y las bestias me esperan

es hora de morir

no quiero

no quiero

debe ser el estornudo de la muerte

me aferro fuerte a tus dientes

trepo por tus entrañas

tengo miedo

 

¿por qué mi casa en arcadas me arroja?

 

me caigo

 

me caigo

 

me caigo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hastío

 

 

Silla                 cánsate de fingir que esperas a alguien

Papel               cánsate de esa idea cuadriculada o rayada

Mesa               cánsate de soportar dos codos en tus anclas

Cuarto             cánsate de tu boca apolillada; ¡golpea!

Persona                       cánsate de remachar el alma, ¿no ves que el frío le hace cosquillas?

Poema             cánsate de ser silla mesa cuarto papel persona

Persona                       cánsate de ser poema

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Oración

 

En la gran oscilación

entre creer y no creer,

el corazón se trastorna.

Fernando Pessoa

 

 

Veintidós años de oraciones como una endemoniada

han ramificado mi cuerpo en un antiguo dolor de árbol

una nueva oración será necesaria

o es acaso un golpe en la nariz

una rodilla rasmillada sin bicicleta

lo necesario a estas alturas

bastará

una gota de tu sangre

para calmar mi sed, Señor

qué difícil es cargar tu sombra entre mis hombros

de tu voz en mi susurro rezando

de tu voz en mi susurro rezando

y rezando hasta rasgar mis sesos

y siempre el desasosiego

ya no quiero confesarme

ya no quiero confesarme

tanto tiempo entre millones de cuadros

multiplicados tus brazos abiertos

hasta cuándo, Señor, ¡cerradlos!

para cerrar mi boca

con esta herejía que lleva urgencia de años

¿por qué has de ocultarte en los resquicios de las nubes?

ya deja de sembrar tu canto

y repara este charco en el que me he convertido

yo solo sé abrir burbujas

que solo quieren devorarte

que solo quieren…

pero no es posible matar al padre

sin que el hijo esté ya muerto

y no quiero arrepentirme

y no quiero arrepentirme

tampoco tener miedo

tampoco tener miedo

ni tan poco miedo

ni tan poco miedo

miedo

miedo

miedo

 

¿Acaso esa es tu revancha?

 

 

 

 

 

 

 

July Solís Mendoza (Lima-Perú 1988). Bachiller en Literatura por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Leche derramada (Paracaídas, 2015) es su primer poemario, el cual obtuvo una mención honrosa en el Premio Nacional de Poesía Javier Heraud (2014). Actualmente prepara la publicación de su segundo libro.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*