Carta (Fragmentos)

Raúl Vásquez Espinosa

 

A continuación presentamos una serie de prosas poéticas del poeta Raúl Vásquez Espinosa. La poesía de este autor chiapaneco, principalmente en su libro Dalton, parte de una propuesta de tintes investigativos, para generar un nuevo lirismo que depende más del intelecto que de las sensaciones. En esta ocasión nos entrega cuatro fragmentos de su poema Carta, en donde el amor se presenta como reescritura, metáfora, poiesis, es decir, producto del intelecto humano.

A Tania Ramos Pérez

La noche múltiple, resguardo del fuego, miedo de no poder decirlo todo. No asirme a tú voz en la callada ingenuidad de no ser más que un espejo, deletreo del mundo, y tu voz que irradia, se concreta en sí misma, traído por un ensordecedor oleaje hacia mí mismo, un viaje del que no hay regreso; porque lo sabes, después de ti, no hay regreso, ni vestigios de una estación derruida [y tú sabes que somos, escribo, te escribo, para verte en el silencio de tus pasos y el haber dicho de tu cuerpo ―que es lenguaje, agua, región― entreverado con el mío, casi tiempo, y tiempo sustancial, tú y yo, sobre una nueva tonada que no deja de asirse a los días] que se consume a orillas de una raíz naciente.

 

…….

 

Encontrémonos, vamos

A tomar a puñados nuestra pura presencia desnuda.

Bonnefoy

(Versión de Arturo Carrera)

 

[No el oleaje ha golpeado mi andar. No el oleaje ha doblado mi espalda. No hay años en las huellas que he dejado en la arena, pero transparente, como una lúcida incisión.

El nacer de tu voz, casi tangible, casi cuerpo, sobre el pensar que guardado no tiene explicación, voz que crea mundos impensados, nacer. Mundos recientes faltos aún de lenguaje.

No he caminado aún la tierra que te ha sido. Nos hemos tocado en una estación volitiva. Hemos sido a través de un tiempo sin presencia. Ahora camino encontrándonos, reconozco mi andar en el rumbo que ha trazado la entropía del espacio, simplemente el espacio, tu espacio sin geografía, sin márgenes].

 

…..

Ella hacia 2016

 

Esta es una carta de amor. Hacia lo profundo, en el sueño, entre médanos de sombras; es una carta de amor, simplemente, en una mirada, una carta que nace como fuente, y torrente, la voz, como algo que vuelve, como precipitarse y hablar. Porque fue eso, porque mis pies estaban solos, y los tuyos apenas se dirigían hacia ellos. Y apenas eras nuestra memoria, nuestra memoria sólo; [y pregunté hacia dónde vas cuando cierras los ojos] y no hubo calma, porque ambos pasamos cerca del asombro. Como el frío que precede a la lluvia, la calma de la perplejidad. Y tú, que hablas de la migración de las aves, y tensas el cuerpo hasta enunciarlo, de horas en la luz, de piel, de movimiento, tensas el cuerpo como el río, tú tomaste mi casa natal y la descifraste, como yo descifré el rumbo de tu sangre, el abrir para ti de esta carta de amor que traza todo el comienzo.

Tu voz. No apuro una descripción.

 

Cervantes: Que la memoria puesta en el objeto que amor puso en el alma. Apenas describo el sonido casi inmarcesible de cada conjunción rítmica nacida del traerte aquí, nombrarme, nombrarte, hacernos palmo a palmo, en el espacio como huella, como marca, como el ser que ha sido cobijado por una vibración nuestra. No apuro una descripción. Somos dos voces, luz de la noche, plática nocturna, territorio de preguntas, la suma de los encuentros.

(Solos, tú y yo, la camisa, el vestido, radiación de fondo.)

 

 

 

Raúl Vázquez Espinosa (1981). Vive y trabaja en Chiapas. Su trabajo poético y ensayístico ha sido publicado en diversos espacios tanto impresos como digitales. Ha escrito el libro de poesía Dalton; así como ensayos filosóficos publicados en Punto en línea (UNAM); y en Rayuela, suplemento del Diario El Péndulo.

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