Soy un Mexicano chingón

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Hoy como todos los días, abordé mi cotidiano y democrático autobús con dirección a la oficina. Por alguna situación que escapa de mi lógica comprensión no traía mis inseparables audífonos por lo cual y muy en contra de mi voluntad me vi obligado a escuchar la siguiente conversación:

 

  • Me dice el abogado que me podrían dar 250,000 de crédito, pero como no soy pendejo me di cuenta que voy a pagar un chingo, casi 400,000.

 

  • ¡Ay, No mames!- Le contestó con asombro la otra persona que lo acompañaba.

 

  • ¡A HUEVO, Carnalito! Si no soy un pendejo, ¡SOY UN CHINGON! pinché Federico ¿Cómo se creen que me van a robar descaradamente mas de 100,000 bolas? le menté la madre y no acepté su puto dinero. ¿Te imaginas carnal que podría yo hacer con 400,000 Bolas? No mames, mínimo me estaría mamando un año y con pomos de esos caros.

 

  • ¡MAAA ESTARÍA A TODA MADRE!-

 

  • ¡Simón! Es más para que veas que tan chingón soy:  el diciembre pasado recibí mi aguinaldo de 4,000, una mutualista y otras cortas. En total junte 20,000 le di 1,500 a mi doña para ropa y la cena y me compre un pomo de 3,000 lanas MAA compa pensé que era de litro pero Nel era de 250 gramos. Con decirte dos vasitos y ya estaba gateando.

 

  • MAAAAA QUE CHINGON!

 

  • A huevo!!.. bueno carnal te dejo voy a chingar al pendejo abogado ese..

 

Acto seguido, se levantó sin pedir permiso empujó a la gente, golpeó la puerta del autobús (a pesar de que había un timbre y un enorme aviso de “por favor use el timbre”) y a toda prisa bajó de la unidad.

 

Lo primero que me vino a la mente fue la pregunta siguiente:

 

¿Cuánta gente anda por ahí pensando “soy un chingón” ?

 

 

Desgraciadamente y para mala fortuna de esta ciudad, este estado y este país, la respuesta es muy sencilla y no hace falta un estudio o una encuesta para saber la respuesta.

 

Muchos mexicanos nos auto engañamos con el adjetivo “chingón”. Para el mexicano la palabra “chingón” es sinónimo del triunfo, es la cúspide, es el logro personal, una victoria de la inteligencia individual sobre la brutalidad colectiva, sobre la imposición sistemática de la ley y el orden.

 

Para nuestro ciudadano ejemplo de hoy, ser “chingón” se basa en el hecho de no haber caído en la trampa del sistema, que pretendía “robarle 100,000 bolas”   y mejor aun haber sido más inteligente que un profesional, en este caso un “abogado”, lo que en la escala de la “chingóneria”, equivale al triunfo de David contra Goliat, lo cual lo hace aun más admirable.

 

Más a fondo hay otra característica propia del “chingón” es el egoísmo casi narcisista del cual hacen gala en todos su actos “chingones”, como lo demuestra el anterior ejemplo, donde lejos de pensar en el bien colectivo en este caso representado por la propia familia se antepone la satisfacción personal.

 

Nuestro individuo goza exhibiendo su poder como macho dominante, señor absoluto de su feudo. En su ideología “chingona” siempre va a ser más importante una borrachera, una fiesta, o cualquier otra cosa para su gozo personal que una familia, una casa, un patrimonio o una estabilidad personal.

 

Saco a relucir esto porque esa es otra característica del ente “chingón”: La irresponsabilidad. Siempre habrá una forma “chingona” de resolver las cosas, casi siempre con un esfuerzo mínimo y donde el “chingón” obtenga o crea obtener el mayor beneficio

 

En mi propia percepción el “chingón” es un individuo con una visión equivocada de una actitud positiva y ganadora.

 

¿Alguien es culpable de esta actitud cada día más generalizada?

 

No lo se, ni tampoco estoy para intentar discernir esto.

 

Pero no cabe duda que esto me quedo “muy chingón” y por ultimo les hago una observación a todos esos “chingónes” que  pueblan nuestras calles, instituciones, gobierno y en general cualquier lugar de nuestra chingona sociedad mexicana, porque ojo el “chingón” lo mismo es un albañil (como nuestro ejemplo), un ingeniero, un empresario o un gobernador “en la cúspide del pínche poder”,  no es exclusivo de un sector social o de una región geográfica.

 

Recuerden:

 

No importa que tan chingón seas, siempre habrá alguien más chingón que tú.

 

¿CHINGÓN, NO?

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Sobre el autor:

Rubén A. Naíl Marín.

Es miembro de la RLS. Ganador del premio Peninsular “90 años del Diario” que organizó el Diario de Yucatán en el 2015.

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