Presentamos un ensayo del Poeta, Editor y Doctor Jorge Arzate Salgado sobre la poesía del prestigioso poeta Boliviano de Víctor Paz Irusta

 

 

 

“La nostalgia tiene pedazos de hierro en tus zapatos”
Víctor Paz Irusta

“Aquí no hay glamour
ni bares franceses para escritores
sólo rotiserías con cabezas de cerdo,
zapatos de segunda
cajas de clavos, martillos,
alambres y sierras
guerras entre carnicerías
vecinas y asados pobres.
Este no es el paraíso ni el anteparaíso.”

Gladys González

Víctor Paz Irusta (Santa Cruz-Bolivia, 1962) nos presenta en el libro colectivo Poemas de Alcantarilla una selección de textos imantados por la nostalgia a la vez que curados por un poderoso resentimiento “al empuje y desarrollo de Santa Cruz de la Sierra” (p. 11), ciudad boliviana ubicada al este del país (a orillas del río Piraí). Ciudad emblemática del desarrollo experimentado por este país del cono sur durante los últimos años. Hoy en día Santa Cruz es el principal centro industrial, financiero y comercial de Bolivia.

Raúl Prebisch, durante la década de los años cincuenta y sesenta fue uno de los principales teóricos del desarrollo en América Latina, en sus trabajos impulsó la idea de que la democracia se institucionalizaría en la región en la medida que las economías se industrializaran (Hodara, 1987); esta hipótesis hasta nuestros días sostiene la utopía del desarrollo como una posibilidad, casi mecánica y teleológica, en donde ésta llegará tarde que temprano. Desde esta perspectiva el desarrollo es pensado como ese estadio dominado por las clases medias, el bienestar generalizado, en donde el Estado es democrático y defiende los derechos ciudadanos. No obstante los logros en el subcontinente en términos de desarrollo la realidad es muy distinta, de tal forma que los países continúan teniendo economías mono exportadoras y poco competitivas a nivel global (CEPAL, 2018), la desigualdad, la pobreza y la violencia son la norma en amplios sectores de la población, e incluso muchos gobiernos “democráticos” continúan mostrando su alma autoritaria.

Si bien tenemos ciudades con zonas relucientes (Ciudad de México, San Paulo, Monterrey-San Pedro, Santa Cruz de la Sierra), marcadas por las arquitecturas de vanguardia, en donde los centros comerciales muestran un mundo pulcro y aséptico (Larcomar en Lima o Centro comercial Santa Fe en Ciudad de México), en esas mismas ciudades los espacios de depredación de lo humano aparecen como enormes agujeros negros; de esta forma las favelas, las ciudades dormitorio y los espacios interurbanos precarizados son zonas en donde la violencia y la misma acción de los estados “democráticos” plantean estados de excepción, en donde el ser humano es reducido a una condición de homo sacer (Agamben, 2006).

Sin pedir cantos te besaría en los labios.
¡Loca y aventurera! ¡Por tus culos esta ciudad no está muerta!
¡Aquí nadie está muerto! ¡Se vive la alegría!
Son tuyos los pasos de tibias noches
en amaneceres clavados de levedad y de pasiones. (p. 61)

Paz Irusta en sus poemas de alcantarilla subvierte la utopía desarrollista y en su lugar nos presenta una visión de la ciudad moderna y pujante como un territorio propio de lo lúbrico; en donde la ciudad es posible sólo como tránsito nocturno, en donde el paisaje se viste de extraños seres, prostitutas, diletantes y soñadores. La ciudad es bella porque se abre al laberinto de la noche y sus seres, sus tugurios, su densidad amasada por los besos de los amantes. La ciudad es orgásmica por naturaleza: la ciudad es como un desnudo femenino de Egon Schiele.

Quién hizo parir lindas doncellas y bellas gíraselas
en el transitar de neón de corridas noches.
Así no hubiese un racimo de encanto o un hilo de embrujo
estoy seguro de que vos deberías de la gracia de los besos. (p. 61)

Santa Cruz, por el influjo de los versos de Irusta, aparece como un anexo exótico del mundo de la farándula de Montmartre, ése retratado por Touluse-Lautrec y celebrado por los poetas malditos; de esta forma la modernidad de Santa Cruz de la Sierra no es la celebración del desarrollo del capitalismo global, ni mucho menos la utopía científica de Prebisch sino la contemporaneidad de la ciudad como espacio de lo desviado, de lo crítico, de lo visionario por el uso de los sentidos y por la práctica de una sexualidad desmesurada pero auténtica en tanto que discurso moral de los cuerpos, es decir, la modernidad de Santa Cruz aparece como un canto excéntrico a lo ubicuo e inexacto de la noche y sus miasmas/vómitos.

¡Por tus calles hay suicidios de mariposas fantásticas!
Hay besos estrangulados en dos copas de miel. (p. 57)

En Poemas de alcantarilla la ciudad muestra su contemporaneidad más radical como espacio ideal para los diletantes y suicidas, por lo que la postura política del poeta se condensa en una contundente crítica a todo autoritarismo a toda manipulación de las masas; se trata de poemas que sueñan con la libertad como condición primaria de sus habitantes; por ello, entonces, su repudio hacia el político guatoco.

Cuándo lograré verte parturienta, preñada de libertad,
sigilosa como arena fina en el reloj del tiempo. (p.55)

La ciudad es imaginada en los versos de Irusta más que como las imágenes del futurismo triunfante, con la disoluta y terrible imagen incendiada y enferma de El grito de Eduard Munch.

Sin el regalo de la muerte hecha cenizas en un banquete de harapos
en una ciudad de espejos y de cementerios inseguros…
Encuentras el quejido más profundo de los venenos y espumas desbordantes
a quebrarse en la noche con tu mirada bonita. (p. 66)

Como todo relato de la modernidad los poemas de Irusta presentan un hálito paradójico: frente al feroz discurso de Irusta contra todo lo que representa lo pulcro, su canto se encuentra preñado de nostalgia y melancolía, tal vez una nostalgia del pasado, de un pasado que va y viene “en los pedales una bicicleta” (p. 65). La nostalgia y la melancolía, un tema recurrente en la literatura latinoamericana -la melancolía Rulfiana por Comala, aparece como método para comprender la urbe como matria, como extrañada, como madre parturienta, como perra.

No es la rabia, pulsación ni metástasis de pena,
es el ciego barniz huido de silencio de verte lejos
cansado de la muerte como letra enajenada. (p. 55)

En los poemas “Tiempo animal”, “Orgasmos de ciudad”, “En los muros del silencio”, “La ciudad de los culos…”, “Los animales de cuadra I y II”, y “El banquete del suicidio”, Paz Irusta nos muestra una poesía política que señala a la ciudad, su ciudad, como un prostíbulo más que como sistema de producción; este discurso poético se encuentra cerca del concepto postmoderno de Baudrillard de la seducción (Baudrillard, 1990), es decir, se trata de un discurso cercado por el artificio, el signo y el ritual: el artificio del sexo la lujuria y el amor, el signo de la alcantarilla como métafora de la modernización y sus contradicciones (“el arca de agua” como nos recuerda el poeta Humberto Quino en su comentario al libro), y el ritual que significa el recorrido nocturno de una ciudad alucinante peligrosa y dantesca.

Finalmente la ciudad y su supuesta modernidad ocultada por la obscuridad de la noche, no son más que el escenario del mal, que es la liberación del deseo cuyo mejor ícono son los culos de sus mujeres (con todo y su giño patriarcal).

Beso la sexualidad del grito de mi ciudad (p. 56)

En estos poemas dictados a la conciencia mediante un ritmo sincopado, casi jazzeados, es posible oler un amor incondicional a la ciudad, a la matria; un cariño del poeta maldito y niño a la vez que se revifica al tocar la noche de su ciudad; esa noche que es un campo de batalla para los sentidos.

Volver a mi ciudad después de transitar densos mares
y besar, dos veces y hasta tres, la falsa nostalgia,
e imaginarme cómo están pariendo los rosedales. (p. 58)

Sin duda Víctor Paz Irusta, con su voz acérrimamente crítica y poderosa, es uno de los poetas más interesantes de la poesía contemporánea Cruceña y de Bolivia.
Bibliografía

Agamben, Giorgio (2006). Homo sacer. El poder soberano y la vida nuda. Pre-Textos: España.
Baudrillard, Jean (1990). De la seducción. Rei: México.
CEPAL (2018). Panorama Económico y Social de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, 2017. Naciones Unidas-CEPAL: Santiago de Chile.
Hodara, Joseph (1987). Prebisch y la CEPAL. Sustancia, trayectoria y contexto institucional. El Colegio de México: México.

 

 

ALGUNOS POEMAS DE VÍCTOR PAZ IRUSTA

 

TIEMPO ANIMAL

Se vienen los mismos días hambrientos y pesadumbres
los sueños impregnados de sal, ataviados de mal de amores
la luna volcada sigilosa y maltratada por la vaguedad.
Cuántos vienen a tu ciudad y cuántos se van de tus calles.

La nostalgia es la niña enferma rodeada de cuadriláteros.
Aquí la cultura se llena de adoquines y de murciélagos,
los fantasmas tienen cara de perro y lengua de serpiente
pocos son los que entran en climaterio y anidan en
/sus bolsillos.

La voluntad es de los enfermos de sida que bogan con
/la muerte.
Cuándo volverás otra vez partida de ilusiones
regando en el verano de la lluvia de nuestras lágrimas
consumido en estas letras que gravitan en la distancia
/como perros enfermos.
No es la rabia, pulsación ni metástasis de pena,
es el ciego barniz huido de silencio de verte lejos
cansado de la muerte como letra enajenada.

Volver a mi ciudad no es lo mismo… son grietas boyadas en
/la dictadura.
Mi amigo, el más cercano de mis enemigos, es envuelto
/en trampas.
Cuándo lograré verte parturienta, preñada de libertad,
sigilosa como una arena fina en el reloj del tiempo.
Se vienen los mismos días hambrientos y pesadumbres.
Hoy vuelvo con la ropa enajenada a paso de poeta.

 

 

ORGASMO DE CIUDAD

Beso la sexualidad del grito de mi ciudad
en cántaros de lluvia de urbe adormilada
en angustias de perla y monedas desfallidas.
La soledad es el brazo falso que cría conejos
y vuestras amantes son fieras vivas acorraladas
/por los celos…

¡Qué más da si una perra es florida por su amo
y en mil rostros de espejos de voces enceguecidas
la nostalgia nos muestra un pasado que no huele a nada!
Hoy los poetas intentan ser más que homosexuales…
cancerberos del mismo diablo y el inframundo.

La nostalgia tiene pedazos de hierro en tus zapatos.
Por tus calles habré sembrado la hoz de mis huellas
para mirar impávido la nostalgia de tus brazos caídos
en aquella mirada que es caverna en tus huesos
/como espacios vacíos.

Moriré por mi ciudad acicalado de rasgos húmedos
/en tus sueños.
Qué más da un orgasmo desvalido que mil intentos suicidas.
Mi voz es la perra parturienta que brama mugidos de letras
ya no me siento el mismo que navega en tus brazos ajenos.
La ciudad abre sus pasos a catalépticos perturbados
/por la muerte…
Y a vos te encuentro en las mismas, ¡con el paño
/mojado de orgasmos!

 

 

EN LOS MUROS DEL SILENCIO
(Los hijos de la plaza)

Ninguna letra es útil si el cristal del muro nos ahoga,
si el amor es una trampa cargada de nostalgia.
Otros son los caminos figurados de los animales
/de la otra cuadra.
Hay mucho de silencio en las libertades ancladas
/de callejones vacíos.
Vuelvo a mi ciudad después de ver tanta distancia enajenada
aplastado de imágenes batientes desde la latitud
/de otras coordenadas.
Bastó un siglo para vernos morir varados en un espejo vacío.

Son tiempos en que la palabra muerde a bastiones mudos
y la tolerancia se quiebra en la nostalgia
/de los hijos de la nada,
viejosos, casi sobrecogidos, por esta urbe que no adelanta
y son niñas las que paren sin contar a sus hijos en la noche.
Son los mismos muros imaginarios que se levantan
/en el silencio más cómplice
de una bastardía simulada con cargos de poder y sin factura,
son los mismos hijos de la plaza cargados
/de nostalgia empecinada.

Me niego a darle dos vidas a la muerte
a caminar juntos en la soledad vestido de novio
a transitar espejos de angustia rellenada / de besos vacíos.
Volver a verte después de dos noches y un día
es volver casi ciegos desde el ocaso a la madrugada…

¡Vos ebria! Cándida de nostalgia / alumbrada de sol a sol
Víspera de perras hambrientas / cómo te dejás lamer…

¡Por tus calles hay suicidios de mariposas fantásticas!
Hay besos estrangulados en dos copas de miel.

Volver a mi ciudad después de transitar densos mares
y besar, dos veces y hasta tres, la falsa nostalgia,

e imaginarme cómo están pariendo los rosedales.
Y vos entretenida con el ardeviejas en vísperas de morirse
te niegas trémula a darle ¡tres vidas a la muerte…!

 

 

LA CIUDAD DE LOS CULOS…

Besaría tu silueta hacia un paso desmigajado,
cisne alado en quinto movimiento de orgasmos.
Sin pedir cantos te besaría en los labios.
¡Loca y aventurera! ¡Por tus culos esta ciudad
​​​​​/no está muerta!
¡Aquí nadie está muerto! ¡Se vive la alegría!
Son tuyos los pasos de tibias noches
en amaneceres clavados de levedad y de pasiones.

Quién hizo parir lindas doncellas y bellas giraselas
en el transitar de neón de corridas noches.
Así no hubiese un racimo de encanto o un hilo de embrujo
estoy seguro de que vos beberías de la gracia de los besos.

¡Santa Cruz! ¡Por tus culos esta ciudad no está muerta!

 

 

LOS ANIMALES DE LA CUADRA (I)

Desde mi vereda noto transitar nuestra urbe
con manojos de llaves que no abren puertas.
En la prisionera ilusión enclavada de cerrojos
la palabra no es la trampa endilgada de besos
sino la vía adoquinada de indignos silencios
en la entera ceguedad traficando hipocresías
y, como siempre, pérfidos jueces tragando sapos
y oficiosos guatocos gerenciados en política.

¡Los puercos andan alzando espejos biselados!

Desde mi cuadra la mierda tiene color de rosas,
las putas deambulan entre festines con los viejos
y los patricios ya no decantan ni a sus viejas,
los pobres andan hilando oportunas golosinas
cabildeando autonomías a favor de los ricos.

Desde mi cuadra huyen del silencio los vestidos
​​​​​​/de blanco
culebreando ante las primerizas rosas margaritas
en iniciadas horas por las noches de merodeadas sombras
con infantes castañuelas crispadas como flor de canela,
y niños maltones con apariencia de pulcros maricones
que se rifan socialmente, desde siempre, a chulos mantenidos.

Desde mi cuadra se percibe en la temeridad que asombra,
besos de muñequitas transeúntes devanándose en el puto
/silencio.
No hay perra que no ande tirando flores a rosetones
en la vaga oscuridad de mantos de arropadas vírgenes.

 

 

LOS ANIMALES DE LA CUADRA (II)

En mis calles se aguardan las siluetas que bajo la sombra
/dan un beso gratis…
después es morir con el violín de un polvo en las veredas
/de los tacones falsos.
Mi ciudad es más que una vitrina de burbujas que danzan
/entre la luna y los falsos poetas.

Los perros de la calle son jaurías oliscando cloacales
/en las veredas de las primeras lluvias
donde los fetos auguran un primer viaje sin sendero
/en los primeras alcantarillas hacia el mar…

La noche llega y avanza con meretrices viajeras sin rumbo
/en los pedales de una bicicleta…
y después lloras porque la ciudad se abre entre rascacielos,
/porque vos, Marcelo, jamás lograste ser arquitecto.

Mientras que en nuestra ciudad las tapas de las alcantarillas
/son fundidas para fabricar lápidas…

La noche llega y brilla entre espejuelos de lisos cueros
/de sinfonías rubias /con paletas de marihombres.

 

 

 

EL BANQUETE DEL SUICIDIO

Cuántos quisieran beber en el espejo de la luna
del graznido del viento en tu impronta piel
en tus brazos partidos y conyugales
del paso mordaz de tus primeros banquetes…

Cuánto de veneno es la cena para volverte loca
cuánta es la sensación de ahogarte y dejarnos solos
cuántos son los pañuelos blancos que me dejarás para llorar
si no hay calles tristes para desandar nuestra ciudad…
ni locuras de quedarse solo sin espacios ni amantes.

Sin el regalo de la muerte hecha cenizas en un banquete
/de harapos
en una ciudad de espejos y de cementerios inseguros…
encuentras el quejido más profundo de los venenos
/y espumas desbordantes
a quebrarte en la noche con tu mirada bonita.

Y aún la ciudad no te reconocía en tus encantos
/de medianoche
esta ciudad que amaneció para vestirse
​​​​​/en tus pasos de suicida.

 

 

¡LOS ARCÁNGELES NUNCA TIENEN HAMBRE! *

Ajena infancia de las rosas,
soledad crispada de ausencias:
amor, no fue vano verte en el olvido.

La noche y las palabras fueron mías
en el fuego de la luna,
en el posible adiós del ángel de las hidras
y de la diosa de las armaduras,
como la dictadura que nos obliga
a mirar el sol por un cristal de luces.

En tu brazo compartido de mujer
y en tus locuras de ser ajena
nunca tienes hambre, Karla Lorena:
tráfico rosa de las crisálidas margaritas
del cristalino humo de mis cansancios.

¡Vos no sos puta! ¡Karla Lorena!,
como las putas santas de la vagina.
Los poetas no siempre andan sin armas…
¡Eugenio! ¡Vos ya sabés que nos empiezan a matar!

*de Prontuario de Ausencias.

 

 

 

ATRAVESANDO PANTANOS

A Paura Natalia Rodríguez Leytón

Cientos de pasos desfallidos rondan la muerte
en tropel de caballerías angustiadas azul hambre…

Llegas y deseas irte… a mirarte en espejos ajenos
volver casi ciegos a vomitorios de esfinges,
volver a tu ciudad cargada de nostalgias empecinadas
volver a verlo todo… al igual que antes en la brecha
en los mismos sueños confundidos
y en la misma nostalgia perra de todos los días….
y mis calles confundidas entre las mismas urbes falsas.

Después de vomitar… queda la resaca y el mal aliento
y la mugre queda en el lavatorio de confesionarios atriles.

Atravesar los pantanos de mi ciudad es mano vencida,
se fueron nuestros diluvios de amarnos así mismos
un quejido en la noche disimuló las sombras de tu cuerpo.

Vos, nostálgica, besas mi mano
​​​​ /creadora de palabras…,
eres ese pasado trastocado sin caballerías ni riendas
que carcome mil veces mi cuerpo.

Los pantanos son tuyos…
herederos de un mismo estiércol y un mismo barro…
sin las ilusiones de perderte en los bajíos de la muerte.

 

 

SOBRE EL AUTOR:

 

VÍCTOR PAZ IRUSTA

 

Víctor Paz Irusta (Santa Cruz-Bolivia). Poeta y abogado. Publicó los poemarios: Los hijos de la perrada (2008), Los gritos de tu desnudez (2010), Antología de la poesía política (2012), Prontuario de ausencias (2015), Hojas sueltas para Mukai ( 2016) y Poemas de Alcantarilla ( 2017, obra poética de tres autores, Alejandro Marat, Víctor Paz y Eugenio Verde-Ramo). Entre 1983 y 1985 participó en diversos talleres de literatura con Blanca Wiethüchter, Eduardo Mitre, Jorge Suárez, Luis H. Antezana y Julio de la Vega. Poemas suyos han sido publicados en diversos periódicos y revistas de Santa Cruz, en la Breve Poesía Cruceña II (2005) y ha participado de la Expoética II en 2007. Formó parte del movimiento cultural Poesía en la Calleja, Poetas Exprés y Poesía Boliviana Itinerante. Poemarios inéditos: Los barcos de la memoria, Los animales de la cuadra y Epitafios para muy vivos y muertos de hambre.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *