Nuestro editor Internacional Jorge Contreras Herrera director del prestigioso Festival Internacional de Poesía José Maria Heredia en Toluca, preparará previo a este magnánimo evento de la literatura un Dossier especial con los poetas que formarán parte de este festival a manera de presentación. A continuación les dejamos  una muestra de la poeta  Loreto Ibáñez Fontan (Chile,1972)

 

LLORAR A NADIE

Es en asuntos como éste en los que te extraño
Cuando dices que me temes, a suerte de quién sabe
Y me siento “desquerida” y poco amable
Y es entonces cuando lloro secamente

Como si no estuvieras
Y no estuviera nadie
Nadie (nadie) es lo único que tengo

Y apareciste de pronto como un natural fenómeno
Y de pronto, de pronto, de pronto…
Aquí estoy sin alcanzar a leerte
Sin saber qué hacer para agradarte

Y entonces ¿qué más queda?
emprender la retirada
Te amo de un modo que no conoces,
de un modo distinto y condenado.

No te quejes de mis malas costumbres
ni mi falta de tacto.

Quién sabe si alguna vez me extrañes.
(Ya te extraño)
Pero nadie nunca valdrá más lágrimas en nombre de nadie.

Me escudo y rearmo a diario.
Vivo por osmosis y sinapsis.

No pido siquiera que recuerdes mi nombre.
En realidad, nada te pido
salvo esa capacidad inexistente que…
(tuvimos)
de forjar un reino pobre, pero amarnos.

Y como mi memoria la manejo
al punto de todo aquello inmanejable
te dejo en paz
Y el miedo que me declaraste hoy
me aterra a punto de escapar,
huir
creer
amar
celar
no esperar
y más aún hacerte caso y desaparecer
y así,
simplemente así
dejarte.

 

 

 
NO ME PERTENECES

Mi memoria es un trozo de gasa que no abriga nada, salvo el recuerdo
y tu nombre en calles mojadas.
Otra vez la lluvia, amor mío, llega a invadirme. Otra vez le ganó la
batalla. La rueda ya no nos tiene en el mismo sitio, sin embargo, del
frío, al que tanto temo, ya estoy curada.

Tuve todo: recuperé la piel, el paraíso. Fui la princesa encantada
que nunca había sido, la Jeanne D’Arc de las Cruzadas, la heroína
inmortal, la santa de poemas, la materna láctea.

Perdí todo: la piel volvió a ser cuero, el infierno mi morada. La
princesa encantada que se ahogó en su llanto, la Jeanne D’Arc muerta en
la hoguera, la mujer enferma, la poetisa castrada, la santa encerrada en
el convento, la loba infértil, la leche seca, Rómulo y Remo, hijos míos,
tan lejanos.

Pero vuelvo. Siempre vuelvo. Poco a poco me levanto. Valoro este
cuero que es mi antigua piel curtida, mis lágrimas de mito serán lagos.
Jeanne D’Arc murió, pero nadie la olvida. Rómulo y Remo, Rómulo y Remo,
mis pequeños lobeznos volverán algún día. No sé si tu regreses… te
estaré esperando.

Nada es igual y yo tampoco.
Hoy soy sobreviviente a aquel a quien no le importa nada. A veces
dueles, pero te lo han dicho tantas veces que, una más, tampoco va a
importarte.

Quisiera tu cobijo, tu abrazo, ser el lugar sereno de tu arraigo.
También tengo el amor sobreviviente. Recordé como regresar desde el
mundo de los sueños donde me hubiera quedado, pero seguirá entrando el
sol a escondidas por debajo de la puerta. Seguirán inevitablemente
cayendo meteoritos, hasta que se suelten lentamente los pliegues de mi
boca, hasta que me revienten estos ojos como el estallido de las
piedras.

Te dejo durmiendo. No quisiera despertarte con mis pasos
despidiéndose de tus rejas. No quisiera sacarte sin aviso de la
languidez de tu tiempo y no quisiera volver a mirarte. Me despido de tus
capítulos y de los míos, que llenaste con esa luz tan firme y tan
sanguínea, de los caminos que creaste para atrapar a cualquiera de estas
almas que, como la mía, se niegan a crecer y que creen además en los
caminos de sortilegios inventados.

Yo fui cualquiera. Yo soy cualquiera;
yo que te alimenté con los guerreros más fuertes que me habitaron
haciéndome invencible. Yo, que te busqué y cuando te hallé te tejí con
las cuatro fases de la luna, un hilo invisible para unirte a mis
piernas. Yo, que te lloré equivocadamente como a un muerto, sello ahora
todos tus pliegues, te cierro para que ya no me duelas como has dolido a
tantas, o por lo menos para que no me duela ese vacío en que me guardas,
entre tus ojos secos.

Felizmente no me perteneces. Eres sólo parte del
aire que entró por las bisagras de mi puerta clausurada y por el espacio
que separa los vidrios de ventanas.

Felizmente no me perteneces. Sólo llegas a horas indiscretas prendiendo ciertos soles como enciendes tantos que luego depositas en lugares reservados.

Felizmente no eres mío, pero son y serán míos los movimientos de tus pestañas y de tus
lunas.

Son míos y serán míos los movimientos de tus dedos y tus venas.

Son míos y serán míos los movimientos de mi cerebro en tu cabeza.

Son míos y serán míos los latidos de tu cuello y de tus piernas.

Son infinitamente míos los movimientos de tu boca, desde el principio de mis
huesos hasta el último terminal nervioso de mi cuero-piel curtida y de
mi mundo sortílego y ajeno.
 

 

AHORA

“¿Qué haremos de nosotros ahora que los espejos todavía no tienen una sombra que llevarse a sus láminas y los recuerdos nacen aprendiendo a contar hasta diez?”

Entonces empecé a jugar a las escondidas o a huir o a ser impredecible para mí misma, y en vez de ir lineal y eficiente por aquí, caminé por cuadras zigzagueantes y erráticas, no como turista, pero atenta a los detalles, a las carnes que se dejan ver por estas fechas tan frías, a los quioscos, al horizonte y al gozo.

Me focalizo en la impredecibilidad y en la Teoría del Caos, me dejo llevar por el afán y la necesidad de romper patrones de conducta y apostar a que todo se juega ahora, ya.

Le dije a mi memoria que la tendría en mente solo sí la historia se repite en espirales y siempre que el recuerdo sea agradable y sin la más mínima herida.

Así, liviana e irrelevante, me encaminé al encuentro de ese momento que ya viene.

 

 

 

 

 

 

 

 

SOBRE LA AUTORA:

Loreto Ibáñez Fontan, periodista y escritora chilena, nació el 31 de enero de 1972.
Como periodista, ha trabajado como reportera de Televisión, y editora de diversos medios de su país.
En cuanto Literatura, ha sido reconocida con varias publicaciones principalmente en Argentina y España.
Durante tres años consecutivos ha sido ganadora  del Concurso de Cuentos de Editorial Dunken y Roi.
Aunque su obra está ligada en su mayoría al género del Cuento Erótico y Surrealista, también es creadora de poesías que  pocas veces se atreve a publicar.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *