Nuestro editor Samir Delgado entrevista al poeta Arturo Desimone (1984) autor nacido en la isla de Aruba, Antillas holandesas del mar Caribe

-¿Cuál fue la génesis de su escritura poética?

Ante cualquier otro factor, el hecho de que nací dentro de una familia de músicos profesionales, pero no me enseñaron a tocar piano. Así resultó que empecé a componer desde joven, pero sin notas musicales y sin instrumentos. Me siento más un músico desarmado en la creación. De adolescente luchaba mucho con el tema de la religión, heredé la religión y cultura hebraica por mi madre, en Aruba una isla con la mayor parte poblada por creyentes católicos conservadores. Empecé a leer mucha poesía para descubrir alternativas al monoteísmo aterrador, después de una conversación con un compañero de colegio religioso de la isla llamada Saba. El compañero de Saba me dijo que ningún uso del idioma iguala la poesía bíblica en su alto nivel de significado. Tomé cursos por internet para escribir poesía en inglés y leía a Sylvia Plath y Robert Frost en el internet y luego surgieron mis primeros poemas. ¡El mar jugó un rol muy importante!

-Y cómo se percibe la condición de la insularidad en su visión literaria?

La insularidad nos ha dado algunos de los mayores autores de los lenguajes modernos en el siglo XX. Di Lampedusa el siciliano, Kazantzakis el cretense, Joyce y Yeats irlandeses. Creo que la escritura empieza desde un punto de aislamiento, es una condición antigua para la evolución del escritor. En una sociedad colectiva y conservadora, ser aislado de la comunidad significaba una especie de muerte, o ser borrado del libro de la vida, pues el escritor intenta ‘’desborrarse’’, un muerto quien escribe como una lucha para la vida.

Por eso el mejor novelista de la isla de Curazao, Tipp Marrugg, se recuerda hoy como un especie de ermitaño enigmático. A James Joyce le tocó irse de Irlanda para crear a Molly Bloom. Jean Rhys de la isla de Dominica escribe como si fuese una muerta viviente, una ‘’zombi’’ o ‘’djumbi’’ de la creencia negra, aunque ella era blanca; mientras Julia de Burgos de Puerto Rico escribió su último poema en el inglés desde un manicomio neoyorquino.

La escritura empieza como estrategia para decir lo que uno no pudo contar oralmente a su colectividad, un intento de grabar una historia oral para preservarla de las fuerzas del revisionismo histórico y del olvido. El primer escritor literario a lo mejor fue un exiliado por su tribu. (Un ejemplo reciente sería el modo como Espinoza fue hace siglos echado de su colectividad, la tribu israelita de Ámsterdam.) En una isla estas prohibiciones se vuelven más imponentes y ahí uno ya no se escapa de la colectividad, excepto si se adueña de un barco.

Escuché un poeta argentino, Santiago Sylvester, decir que los poetas tienen que creer que Homero vivió. De un modo semejante, creo que un poeta tiene que conocer al mar.  

-Por la ascendencia familiar obtiene una diversidad de procedencias geográficas, ¿qué papel juega la experiencia migratoria en su devenir como autor en varias lenguas?

Tengo un poema dedicado a la doncella Rivka Spinoza, hermana del filósofo que fue censurado en Ámsterdam. Después del exilio interno de su hermano Baruch, la hermana Rivka se mudó al trópico, a Curaçao, isla hermana de Aruba. La hermana de Baruch Spinoza está enterrada ahí en un decaído cementerio Sefardí de Curacao, en un hermoso sarcófago. No se puede respirar el aire en el cementerio porque el terreno se ubica detrás de la refinería de petróleo.Pero a casi ninguno le importa ni en las islas ex-colonias de Holanda ni en Holanda que la hermana de Baruch Spinoza se mudó al Caribe. Mi abuelo huyó de polonia antes de la invasión nazi. Laburó en la refinería de Exxon que se abrió en Aruba, donde refinaron petróleo usado por los aliados en Europa.

Procedencias raras para una isla del Caribe que me hicieron una minoría de uno, (más parecido al minotauro cretense, o a su hijo, que al cretino Esteban Dédalo de Joyce.) En una isla donde muchos quisieron borrar su propia identidad y memoria, yo buscaba delimitar el mío y la identidad de mi isla. Soy de Aruba, arubiano pero igual extranjero.

Muchos años fui buscando mis raíces literarias. Lo pasé leyendo autores argentinos, traducciones de lenguas eslavas, del polaco y del hebreo, yídish, italiano, griego y lenguajes del Medio Oriente. Viajé por esos países recientemente, una vida andariega y peligrosa pero afortunada. En fin volví igual a los autores del Caribe. Cuando leo a un Walcott o VS Naipaul (aunque sea un opinólogo irritante) a Jean Rhys de Dominica, al cubano Lezama Lima, a  St-John Perse, autores y poetas del Caribe, en cualquier y todos los idiomas del Caribe, encuentro un reconocimiento innegable.

Reconozco lo que esos isleños y aldeanos costeños describen, leo en los autores del Caribe una parte de mi experiencia vivida, y no solo del mundo de los antepasados (lo cual encuentro más a través de la literatura polaca, o rusa o argentina.) Pero también agradezco y mantengo la intimidad con la necrópolis de las procedencias y los muertos de países como Argentina (mi padre y el suyo se exiliaron de ahí al Caribe y recientemente pasé años viviendo en Argentina ) y de Polonia y Rusia (los padres de mi madre huyeron de ese mundo al Caribe) Lo ideal sería vivir y escribir entre el océano y la necrópolis. Miento si diría que esas naciones no son parte de mi identidad viviente. El destino político de Argentina, tanto como el deterioro en el drama palestino-israelí, son temas políticos personales los cuales me preocupan diariamente, a pesar de su ajenidad al Caribe. También la condición de las islas antillanas son importantes, justamente porque nadie que no viene de ahí las considera importantes.

La gente me dice que yo parezco tener un sentido muy fuerte de la identidad, pero igual me siento dolorosamente dividido y fragmentado. Anhelo desde el alma poder un día servir a esta miríada de causas, sea a través de militancia o escrituras políticas

4/ ¿Cómo se percibe Europa y la tradición literaria y artística holandesa desde la isla de Aruba?

Desde la isla de Aruba, la tradición artística holandesa no se percibe, o apenas. Para mi lo más valioso fue el encuentro con El Bosco, en libros de la biblioteca nacional de Aruba. (Solo recientemente he descubierto que sí me gusta Rembrandt.) Del Bosco, especialmente los cuadros del infierno y también del jardín corrompido fueron un descubrimiento importante en mi infancia, y supe que yo iba ser artista. Sus imágenes del infierno también describen y hablan más sobre la historia del Caribe, el genocidio de los indígenas arrancados de sus tierras por conquistadores y metidos en minas de plata en Hispaniola entre otros episodios. Ningún otro artista o escritor holandés nos ha hablado.

La presencia colonial holandesa es más provincialista y muy distinta a la influencia francesa o la española en otras partes, y la cultura holandesa parece más un implante absurdo dentro las culturas latinas de Aruba y Curazao. Hoy sí leen a Baudelaire y Voltaire en escuelas de Túnez  y Martinique; pero en ex-colonias de Holanda nadie nos trajo Spinoza. Algún empresario construyó un torremolinos estilo holandés afuera de un casino en la playa.

Los isleños evitan hablar holandés, es el cuarto idioma hablado por los arubianos. El modelo del colonialismo holandés tuvo poco parecido al modo francés, donde sí hubo un idea de transmitir arte y ‘’bellas letras’’ francófonas al colonizado; los franceses mandaron sus militares pero también sus pintores. Holanda nos mandó comerciantes y contadores, a veces con pretensiones filantrópicas hacia sus reservaciones de indios. Holanda intentó la estupefacción como política, exportó torpeza y eso tiene raíces profundos. El arubiano tiene un pasaporte el cual le da permiso de migrar y vivir en cualquier país europeo, pero igual escoge emigrar a Holanda donde sabe que va sentirse discriminado, y en conflicto con la cultura y el frío; aunque podría sin problema migrar a España o a Portugal (donde el idioma y  cultura son algo más parecidos) no lo hace.

El sistema de escuelas secundarias forman básicamente el vestigio más visible y dañino restante del colonialismo antiguo, y ha dañado la capacidad de reflexionar, debatir y desarrollar intelectualmente en propio idioma para la mayoría de los jóvenes. Maestros locales han estado enseñando a los niños en un lenguaje ajeno los nombres de ríos holandeses y pueblos pequeños en un país el cual nunca han visto. A pesar del hecho que se habla mucho castellano en Aruba como un segundo o tercer idioma, aprendimos a conjugar con castellano madrileño y no el castellano de los países vecinos como Colombia o Venezuela. La costa venezolana se puede ver desde una parte de la costa arubiana.

Se ve un fenómeno extraño del autor de una isla como Aruba o Curaçao, quien expresa una posición anticolonial y hasta un fervor para el idioma nacional, el papiamento. Pero luego decide escribir en el holandés, para un mercado muy limitado de ahí, y conseguir el título de la Reina o el Rey de Holanda que le inicie como jinete consagrado en la casa naranja de Nassau.

La tradición literaria holandesa transcribe experiencias y etapas históricas apenas reconocibles para latinos insulares en el Caribe. Por ejemplo, la lucha para liberar el cuerpo y mente de la herencia calvinista en los años 1960 forma un leitmotif central en la literatura holandesa, procede de una sociedad donde la gente hoy por hoy son predominantemente ateos ex-protestantes. En cambio, en Aruba y Curaçao y Bonaire, casi todos son creyentes católicos, o ex-católicos huidos a una secta. Como el invierno, la postmodernidad no se vive en Aruba, pero sí en Holanda. Michael Haneke el cineasta maestral alemán habla a una sociedad como Holanda. Lorca habla aún a la mía y yo hablo de esa sociedad.

¿Y las relaciones entre las islas del Caribe: ¿se constata una tradición propia en el panorama cultural con vocación de futuro?

Un mayor obstáculo ante el desarrollo cultural de las ex-colonias insulares del Caribe, es el problema del fetichismo por los pasaportes europeos que tenemos y nos da tantos derechos que nos parece como haber ganado una lotería, sabiendo que nuestras culturas y alrededores son parecidas a las sociedades como Colombia, Haití, Venezuela Santo Domingo, etc, países con ciudadanos afligidos por problemas cuales nosotros no padecemos del mismo modo. Nuestros pasaportes, muchas veces por ser la ex-colonia de Holanda, Inglaterra o Francia nos da acceso a la Unión Europea evitando los problemas que enfrentan nuestros vecinos cuando desean viajar. Un resultado negativo, es que el arubiano invoca a su nacionalismo y bandera arubiana para deportar a un venezolano o otro inmigrante a pesar de sus calidades y conocimiento. Detrás de la mascarada del patriotismo isleño esconde el sirviente colonial quien trabaja como guardia real para los europeos, previniendo que un latinoamericano se naturalice usando Aruba para luego acceder a Europa.

Por eso, en vez de importar a artistas, instructores de música, de bellas artes o de danza de Latinoamérica, los deportamos. Tenemos más estabilidad financiera que nuestros vecinos latinoamericanos, pero menos desarrollo cultural. El yugo del colonialismo dejó unos vacíos muy grandes en el desarrollo de estas culturas, y es necesario aprender de nuestros vecinos Latinoamericanos, en vez de deportarlos.  Mi abuelo Romulo Desimone vino de Argentina al Caribe. Él era parte de un conjunto musical de jazz cuál tocaba en el primer hotel que se abrió en Aruba y conozco algunos músicos arubianos quienes tomaron clases con miembros de su banda de argentinos. Hoy cuando un joven de Aruba, quien proviene de una cultura latina, desea ser artista o intelectual va a estudiar bajo los holandeses, así dando más fuerza al involucramiento colonial-postcolonial,  y postergando algún sentido de latinoamericanismo o de integración en sus alrededores. Partidos políticos en nuestras sociedades invocan al patriotismo, pero por nuestro tamaño diminuto nunca se pudo enfrentar exitosamente al poder colonizador como lo hizo Venezuela con Simón Bolívar. Lo más cercano que podemos llegar al independizaje mental y cultural es aceptar más la influencia y nuestra localidad dentro del Caribe y Latinoamérica y intercambiar. Bolívar pasó mucho tiempo en Curazao,  isla hermana de Aruba. Los amigos de Simón Bolívar en Curazao, judíos exiliados por España, hasta hicieron donaciones importantes a sus campañas revolucionarias. Hoy por hoy la policía encarcela y expulsa a los hijos de Bolívar, la prensa de Aruba y Curazao les difaman, aunque seamos familia.

-Ante el predominio de las nuevas tecnologías de información, ¿cuál es su posición respecto a la escritura poética y los índices de lectura en la sociedad global?

Es un desarrollo muy importante. El acceso al internet me ayudó desarrollar como autodidacta en un país aislado y provincial como Aruba. Tuve fuentes alternativas. El email parece enormemente destructivo cómo tecnología. Es parte de nuestra realidad cotidiana por todo el mundo que cada día la vida de alguién, sus relaciones, se destruyen por medio de emails. Una persona de carácter contemplativo se convierte en un zelote, o en un comunicador irascible, por la alta velocidad de transmisión y publicación. Es una realidad casi psicótica, traumática. Pretendemos con los iconos y caritas que vivimos en una época de lo post-trágico, pero el poder destructivo del internet, especialmente el email ha acelerado y facilitado la tragedia. Y en las revoluciones recientes en el mundo Árabe hubo una dependencia desproporcionada en el uso de medios sociales desarrollados por ingenieros del Valle Silicona, con resultados cuales vemos hoy en Egipto y en Siria.

El significado de la palabra escrita se ha desvalorizado porque ya no existe una superstición ante el poder del lenguaje como tuvieron nuestros antepasados. Los precios para hacer llamadas telefónicas crecieron, mientras tanto que hay más necesidad de comunicar por larga distancia, ahora que gracias a la desindustrialización y globalización hay más mudanza diaspórica por el mundo. Así que la gente  ‘’chatean’’ y teclean su habladuría por medio textual para ahorrar plata, al costo de la voz del otro. Así nos hacemos más cerebrales pero menos contemplativos. Oír la voz es esencial para la poesía y la escritura.

En la mayoría de los casos es esencial sentir la voz del otro, su oralidad y no su textualidad. Una buena obra contiene una voz, como la piedra contenía la espada arturiana.

Hoy nos inundamos en textos que no llevan una voz por dentro. La grafomanía, sospecho que tiene su génesis en los altísimos precios cobrados por las corporaciones telefónicas para realizar una llamada. Por eso, en vez de usar oralidad para comunicarse telefónicamente, la gente ahorra y balbucea con sus pulgares rápidos en una tipografía de periodistas reaccionarios. Así se destroza el aura de la palabra escrita. Yo pienso en la base económica de todo esto, para no caer en trampas de hablar simplemente de ‘’decadencia cultural’’ estilo Vargas Llosa desde una plataforma elitista. Nosotros poetas debemos, como dice el novelista mozambiqueño Mia Couto, reencantar el mundo. Reencantar la palabra y devolver la voz, y la oralidad ágrafa, también por medio escrita.

La hiper democratización de la edición gracias al Facebook, Instagram, Twitter y otros productos ‘’gratuitos’’ ha dado una ilusión de libre edición, pero parece que también estimula la libre censura. Ha hecho que el trabajo de periodistas sea impago, gracias a la competición quantitativa online. Eso afecta la calidad del periodismo y eso impacta a los escritores y lectores. En el pasado, grandes escritores pudieron empezar ganándose la vida y experiencia como corresponsales periodísticos (pensemos en George Orwell y Hemingway y Albert Helman un novelista surinamés en la Guerra Civil Española; Hannah Arendt en Jerusalén; Mark Twain, Foucault, Graham Greene y muchos otros, también poetas ejercieron periodismo para ganarse la vida.) En el mundo árabe aún existe esa tendencia, como el poeta palestino Najwan Darwish quien edita el periódico Al-Araby.  Yo viajé a Túnez durante la revolución y publiqué parte de mis aventuras en revistas under, impago.

Hoy el periodismo como la literatura se maltratan como hobby impago, y aquella devaluación económica y moral tiene algunas raíces online en el periodismo y edición digital.

Háblanos de la obra reciente, la plaquette Cartas a Carlos Marx Y Otros Poemas presentado en la pasada edición del encuentro de jóvenes escritores de Iberoamérica y el Caribe. Muchas gracias

Las Cartas a Carlos Marx empezaron como una especie de venganza. Cuando migré a Holanda a los 22 años, no conocía gente así que me uní a una organización de militantes de izquierda. Mi grupo marxista me criticaba por ser un lumpen y un artista a quien no le gusta trabajar y me explicaban que Marx tenía mucho talento literario pero escogió ser un economista, por no ser egoísta. Más importante es el hecho de que Marx tuvo un gran aprecio para el arte y tenía planes para escribir una obra con su teoría estética, pero falleció antes de completar la primera frase. En estos poemas, no solamente hago burla de sus poemas de amor dedicados a Jenny Von Westphalen. También quiero plantear un tema más importante que Jenny. ¿Qué hubiese sucedido, si los movimientos de izquierda del siglo XX hubieran conocido al verdadero pensamiento estético de Marx? ¿Eso podría haber prevenido al aterrador ‘Realismo Social? ¿Hubiese cambiado el destino de poetas perseguidos por el estalinismo como los rusos Mandelstam y el más afortunado Brodsky  y el insular Virgilio Piñera?

Arturo Desimone (1984) nació en la isla de Aruba (Mar Caribe, Antillas del reino holandés) en una familia de exiliados de Argentina, Polonia y Rusia. A los 22 emigró a Holanda (donde residió por 7 años y donde hoy expone sus dibujos) antes de hacer unas largas estancias en Argentina. Es ciudadano argentino, actualmente viviendo en nomadismo. Sus poemas y cuentos en inglés han sido publicados en diversos jornales literarios en Estados Unidos, el Caribe e Inglaterra (Drunken Boat, New Orleans Review,) Sus artículos sobre política y crítica del arte se publican en revistas de Estados Unidos y Holanda. Cartas a Carlos Marx Y Otros Poemas un ”plaquette” bilingüe fue publicado en 2017 año por el editorial peruano Hanan Harawi y se presentó en la Habana, Cuba durante el “Encuentro de Jóvenes Escritores de Ibero-América y el Caribe” Recientemente participó en el programa del festival de poesía en Granada Nicaragua.

 

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