POESÍA BRASILEÑA: CATARINA LINS

Presentamos unos poemas de la autora brasileña Catarina Lins (Florianópolis, Santa Catarina, Brasil – 26/12/1990)

 

Músculo

En el viaducto fantasma
sobre el mar oscuro
y revuelto de espuma
brillante hecho fotografia
antigua o
asombración donde nada
más allá de la música cantada
en la presentación de inglés
de lo quinto ano existe
contrajiste
todo el tiempo
la mandíbula, los remolinos
que tienes en el pecho y el desplazamiento
de las masas de aire, a la memoria del mar
como un príncipe submarino –
Si en el distrito de las aguas
o en Pentney Road
we didn’t die of boredom at all
es porque existe o existió un girasol
el tono terroso de la vegetación alrededor del faro
tu predilección por garbanzos y Di bailando
porque finalmente hay ritmo. Si no morimos de aburrimiento
es porque existe el flujo de las fragatas
y si Dios
no es el flujo de las fragatas
no sé lo que más podría
ser.

 

Catarina, poeta e sognatrice, ha fatto un sogno

Cuando me preguntabas
(por el espejo de la maleta de bisutería de mi media hermana
mexicana
si yo quería _______
me quedé paralizada
eso porque no entendía si lo que decías
era realmente eso
(porque siempre hablas
tan bajo, incluso en los sueños – ! ).
y yo no entendía si me decías
que yo debería salir de la sala donde estaba
con mi abuelo, mi media hermana, la mujer de mi abuelo,
y me mandaste un beso, parece,
en el espejito donde yo
y Angelina Guadalupe Leona
mirábamos
(de cualquier manera,
no sabía realmente si lo querías)
de cualquier manera,
cuando puse el queso en la mesa
y la botella de vidrio con leche en el suelo y los granos
de kefir en la bolsa, para leer ana karenina por la noche, en el bar, en el jardín,
y comía crumbles de manzana, milkshakes de banano y todos decían: todo
está bien, ellos también compraron anturios
para decorar
el lugar
(y decías: no hay problema, Bashō también lo hizo)
y cuando encontramos a tus viejos amigos, en la playa,
y la playa era tibia, la arena era tibia, el agua era tibia, en maceió,
(y usabas un sombrero gris,
un traje gris, una bufanda gris y todo era gris, incluso la playa,
en maceió,)
y decías: el amor
era difícil en los tiempos de x. y los edificios
eran como cánones, decían
que necesitaba escribir, o incluso
que me escribirías pero sería de otro
lugar, de otro país, en otro
idioma
en una revista
BINACIONAL,
genial,
dadaísta – ! –
y y y yo estaba con arena en los pies
pero nunca podía alcanzarte, allí, con los palitos de esquí
y todos aquellos saltos y vuelos
en el altiplano –
(en aquella época, todavía podía llevarte cargado)
y en cuba, frente al capitol, en el jardín, también podría
si fueran leones
de verdad
(Ana,
Tamara,
Kuitca y –)
yo? o bien todos los demás nombres
argentinos (+ una azafata
de aerolíneas
Argentinas)
((¿Ves como el teatro
Anticipaba
Todo?))
y
dijiste que comer a intervalos regulares ayuda a no tener hambre, ese hambre
descomunal, por la noche,
dijeron,
aziz ansari
style – y
si la comida
es lo que hace que tu cuerpo se mueva
unas tostadas del tamaño de países harían
que se mueva aún más, decías,
quizás demasiado, decían.

pero estabas seguro de que encontrarías el color exacto para pintarte el pelo
[de rojo
con ciertos trazos de blanco en el rojo, muy bonito,
y una barba que iba hasta el suelo
caminando con el agua hasta las rodillas
y caminabas hasta el centro del mundo, así,
con el agua
en las rodillas,
el agua fría
(el mar ni necesitaba
abrirse)
y dirías
“está bien así” (y casi puedo oírte,
desde aquí)
mientras caminabas en círculos
los guijarros lastimándote los pies
mientras caminabas en el agua
el agua golpeando
las rodillas, los guijarros
en el fondo y la barba
tocando
el suelo.

 

Oración estructurada en formato de pulpa

poemas no son
consejos
consejos
no son
higos
higos no
son poemas
son
higos
no –
tú no
paras
de hablar
y me envanezco

ni yo.
ni los higos
ni las mangas
cortadas
en el jardín
alguien que dice
– adoro berenjena y el palacio
de queluz
es lindo
después tú
después tú cuando oyes
culpa
cuando yo dije

ropa
después tú
cuando dices que cada vez que apagas la luz del dormitorio
en algún lugar del mundo
un garaje
se abre
después yo
cuando vine caminando
y luego saliendo
y después tú
apagando el cigarro
por causa de la caída
absurda
después los paisajes
después las ciudades
después las charlas
abandonadas
en la cocina
después tú
cuando dices que la academia Smart Fit
era democrática porque allí los porteros
y Luiz Costa Lima se ejercitan
ladoalado
después tú
cuando dices que todo esto era nuevo y todo eso fue antes
antes aún
de despertar
después tú
cuando dices de una persona que es otra
y si una de ellas despertara
y si una de ellas

muriera
y si entre ellas
los objetos
flotan
como si pudieran
como si hubiera

y si dijeran
hongos
y si dijeran higos
y si dijeran
pulpas
y si los dientes
se rompen
y después
se caen
y si aún así
dijesen
Sí.

 

Como una loca abrazada a un ramillete de rosas que ella pensó ser un
paracaídas (Trad. Blanca Bonilla Rojas)

tus ojos desacostumbrados con la luz de sodio
o con el atravesar de las rayas
o con mis ojos
desacostumbrados
al mirar aprehensivo de otro rostro
aprehensivo
o como se desacostumbraron
a mirar para abajo, para las heridas
abiertas en el asfalto
y hacia el agua adentro
tú mirando por la ventana del autobús
la calle que pasa rápido
y la lonchería que ahora lleva mi nombre
tus ojos desacostumbrados
con la luz neón
de mi nombre
yo desacostumbrada
con la nueva persona
que nació o murió
en londres
y ya no cena mas
obcecada con el peso del propio cuerpopluma
– alguna
cosa se desaloja dentro
cuando tú fumas un cigarro o comes un cono
ajena
a las cosas que pasaron en los últimos doce
años
(yo siempre me acuerdo del perro y de la raposa

y siempre espero tú llorar
o llegar en casa
para quitarte los zapatos y escribir un poema)
las huellas mojadas
de niño
o la lata
tirada en el suelo en cuanto espero
tú decidir si vas a llorar
yo siempre espero
tú llorar
cuando la calle pasa rápido
por la ventana del autobús y nuestros ojos
aprehensivos
con los cambios
que tú notas en la ciudad y yo noto
en ti
la ciudad sucia
y yo noto en ti
el resultado de una bella táctica –
podemos tener una cita.
algunas cosas fueron hechas para ser perdidas
tú dices ahora de la moneda que cayó al suelo
sin notar que citas bishop
y que sólo lo noto ahora
en cuanto escribo
de ahí que nos hayamos mirado
rápida y largamente entonces
y podemos tener una cita tú dices porque al menos
tú conseguiste lo que querías
que era ser muy delgada
y tener el cabello muy largo
y yo creo que tu estás bonita, así
en seriomas alguna cosa se desaloja todavía
cuando tú dices que parezco cada día más
a katherine mansfield, por ejemplo,
o cuando quieres ponerte loca
y yo no

 

 

 

SOBRE LA AUTORA:

Catarina Lins. (Florianópolis, Santa Catarina, Brasil – 26/12/1990) ha publicado los libros: “O Teatro do Mundo” (7Letras, 2017), “Parvo Orifício” (Editorial Garupa, 2016), “Músculo” (7Letras, 2015)” fue incluida en la antología “É agora como nunca: Antologia incompleta da poesia brasileira contemporânea” (Companhia das Letras, 2017. Org.: Adriana Calcanhotto), sus poemas se encuentran dispersos en revistas literarias digitales y físicas.

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