Piel quemada: Vicisitudes de lo sensible | Aldo Vicencio

Reseña de Piel quemada: Vicisitudes de lo sensible | Itzel Patricia Ortega

 

Aldo Vicencio presenta mañana en el Centro Cultural Bella Época (CDMX) su primer poemario: Piel quemada: Vicisitudes de lo sensible. Libro en el que confluyen escuelas místicas de oriente y occidente, recordándonos que la mística es siempre una y la misma. El joven poeta, en este ejercicio escritural sigue el camino de la conciliación de contrarios. No sin caer en algunos lugares comunes de la tradición de la cual quiere ser partícipe que, en el mejor de los casos, pueden ser considerados homenajes: fallos habituales en los poetas jóvenes en búsqueda de su propia voz.

El poemario, construido principalmente por dísticos, se divide en dos secciones “El incendio” y “La quemadura” la segunda mucho más copiosa que la primera en donde el poemario, cuya unidad es indiscutible, comienza a tomar fuerza; el yo lírico cae en una espiral de preguntas sin respuestas. Sin lograr la verdadera poesía mística –que es la unión con el todo y la separación del yo- este intento logra remozar algo del lenguaje habitual que identifica a la mística dotando algunos de sus versos de frescura y fuerza; fuerza, según se dice, necesaria en los escritores y escritoras jóvenes para lograr atraer así a sus posibles lectores y lectoras: “En un discreto precipicio/ una lágrima de oro” “En silencio / guarda su palabra la lluvia” “espiral de horizontes drenados/ en un vació de sombras”.

Si bien la unión mística no es conseguida, el yo lírico asciende y desciende –en espiral- por un sufrimiento gozoso donde queda al descubierto quela única vía para la unión es la muerte; la no existencia: “mi boca está deslenguada, / y sin embargo, habla, / habla, con la placenta blanca /que me orbita/ – alfiler humano/ que se funde en / la pálida catarata”. Así, el poema que le da título al libro y que cierra la primera sección o, mejor dicho, sirve de transición a la segunda es el punto de quiebre, el anhelo máximo de la herida, de la muerte:

                               los ojos sólo conocen

                               la sombra de una

                               permanencia alterada (…)

                               de los ojos sólo brotan sombras enmudecidas (…)

                               Dios grita sobre su lomo descarnado (…)

                               sobre el cielo

                               sólo hay piel quemada

El mundo inaccesible frente al cual se encuentra el yo lírico toma las dimensiones de su lenguaje; es su propio misterio y su propia ruptura que el poeta refleja en el uso de ciertas aliteraciones que parecen querer desgarrar el lenguaje desde su interior: “una lúgubre masa abraza” “traba batalla con la / gravedad y el cielo” “la incrédula carne toca/ la llaga de llamas negras” “ser amortajado de ojos”. La poesía de Aldo Vicencio poco encaja en la sociedad hipersimplificada de la comida rápida, sin embargo, es de gran mérito que el poeta, al remover la enrredadera de tropos y metáforas nos deje contemplar el tronco desnudo y frágil de su ser en el mundo; algo de poesía honesta que esperamos no abandone. ¡Enhorabuena!

 

 

Aldo Vicencio

 

Es un poeta y ensayista, estudió la Licenciatura en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. Es fundador del colectivo de poesía Naufragio y colaborador de la revista Marcapiel. Sus obras han sido publicadas en diversas revistas literarias en México como Circulo de PoesíaLa PiedraOpción del Instituto Tecnológico Autónomo de México, La Rabia del AxolotlLa CigarraEl SeptentriónRojo Siena y en diversas publicaciones hispanoamericanas como digo.palabra.txt de Venezuela, Enfermaria 6 de Portugal, La Galla Ciencia de España y la revista penúltiMA, entre otras. Ha sido incluido en la antología española Nueva Poesía y Narrativa Hispanoamericana en 2016. En agosto del mismo año, intervino en la presentación del escrito Poesía de la inmersión: ensayo manifiesto en el centro cultural Bella Época del Fondo de Cultura Económica, y en marzo de 2017 participó en la Feria Internacional de la Lectura Yucatán, en la ciudad de Mérida, Yucatán.

 

(Crédito de la foto del poeta: Samanta Rito)

 

 

Itzel Patricia Ortega

 

(Ciudad de México, 1992). Estudió Letras Hispánicas en la Universidad Autónoma Metropolitana- Iztapalapa. Ha colaborado en diversas publicaciones, tanto impresas como digitales; actualmente, en el proyecto de investigación internacional: Romancero, Cancionero e Imprenta (Universitat d’Alacant/ UAM-I), así como en el proyecto de creación literaria y escénica La estructura del silencio.

 

itzel.patricia.ortega.h@gmail.com

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