Monólogo del resentido

Por Dennis González

Soy un resentido. No tengo dinero. Solo uso tres jeans y tres camisas. Estudio literatura en la Villarreal. Ahora está cerrada porque la hemos tomado. Queremos botar al decano corrupto y por eso nos hemos atrincherado. No vamos a salir hasta que se largue esa mierda.

            Me hubiera gustado estudiar en La Católica. Allá sí se estudia. Allá tienes las herramientas necesarias para convertirte en un gran profesional. Tiene una biblioteca bien surtida, laboratorios de última generación, un campus donde puedes respirar aire puro y olvidarte de que vives en el Perú. Me gustaría aprender inglés en el Británico o en el ICPNA. Me gustaría ganarme una beca para estudiar en los Estados Unidos, en Inglaterra, en cualquier parte menos en este país de mierda. Quisiera vivir en el extranjero y nunca regresar.

            La policía aún no ha entrado. Otros compañeros nos traen comida y ropa limpia. Hasta un representante del Ministerio de Educación ha venido para conversar con nosotros. Dice que el APRA controla casi todas las facultades. Por eso la Villarreal no ha acatado los nuevos reglamentos establecidos por el gobierno. Como castigo no van a reconocer ningún título emitido por la universidad. Por eso apoya nuestra protesta. Hacemos que le creemos. Pensamos que somos unos expertos en el arte de negociar con los burócratas. Sin embargo, todas estas tácticas no van a servir sino vemos resultados, si el decano no llama a elecciones. Muchas veces nos han engañado. Es mejor ser cautos. Es mejor continuar con nuestra lucha.

            Quiero salir. Quiero bañarme en mi casa y dormir en mi cama calientito. Seré un resentido social y no estaré estudiando en La Católica, pero al menos tengo mi casa y comida y un padre muy comprensivo que entiende que no puedo estudiar mientras la universidad siga tomada. En mi cuarto, tengo mis libros. Tengo mi sillón viejo y descosido donde me siento a leer mientras el viento acaricia mi frente con sus suaves dedos. Quiero tirar la toalla y regresar a mi casa. Quiero estudiar en la Católica.

            “No puedo pagarte La Católica”, me dijo mi padre y por poco me enseña sus piernas varicosas de tanto estar parado. Lo que sí pudo pagarme fue la academia pre-universitaria. Vendió el carro y se gastó toda su grati. Muchos pensarán, Seguramente el personaje de esta historia fue un buen hijo, estudió duro, no salió a fiestas, se olvidó de los amigos y así ingresó a la San Marcos. Están equivocados. En el Perú, no todos los hijos del proletariado se esfuerzan para recompensar el sacrificio de sus padres. Soy peruano y tengo derecho a cagarla. En la academia no estudié, me la pasé jugando Star Craft. En vez de resolver los ejercicios de matemáticas, me quedaba horas echado en la cama, mirando el techo.

            Terminó el ciclo de la academia, di el examen de admisión y no ingresé. Tuve que postular a la Villarreal, una universidad llena de profesores decrépitos y corruptos, una universidad llena de estudiantes eternos. La Villarreal era la universidad donde estudiaban los rechazados de la San Marcos. No me quedaba de otra. No podía obligar a mi viejo a que vendiera un riñón para que su hijo, que se cree comunista y revolucionario, tuviera una segunda oportunidad. Mi viejo no se merecía a un hijo tan mierda.

            Ingresé a la Villarreal. Mi papá llevó a toda la familia a comer pollo a la braza. Después nos fuimos a Ripley y me compró una mochila Jansport. Estaba cara pero hizo el sacrificio. Yo era un muchacho feliz que estudiaba literatura, un muchacho que pensaba que con esfuerzo y dedicación podía ganar el premio Nobel, así como Mario Vargas Llosa.

            A los 18 años es la mejor edad para ser un gran huevón. No me importaba que el profesor de Comunicación faltara en los dos primeros meses. Me decía que podía aprovechar el tiempo en la biblioteca. Total, para ser un gran escritor solo necesitaba levantarme a las cinco de la mañana y escribir todos los días. No necesitaba a los profesores, a la San Marcos, a los amigos que se echaban en las bancas para ver el cielo gris de Lima.

            Tanto esfuerzo preparándome, tanta gastadera de plata, tantas pajas para no estresarse, todo para ingresar a una universidad de mierda. Y como ya estaba adentro y me daba hueva prepararme otra vez, me di ánimos, “Termina la carrera, cojudo. Trabajas en una academia pre-universitaria, ahorras cada centavo y así te pagas una maestría en La Católica”. Ya tenía el plan perfecto, pero al puto gobierno se le ocurrió hacer una reforma universitaria y como mi universidad está llena de apristas de mierda, pues los decanos no acataron los nuevos reglamentos.

A nuestros decanos decrépitos les vale madre. Al gobierno también le vale madre porque todos los hijos de los altos funcionarios estudian en buenas universidades particulares. Los únicos jodidos son los cholos sin plata, los que tienen que estudiar en una universidad nacional, los que tienen que prostituirse para poder pagarse la fotocopia.

            Cuando mis camaradas tomaron la Villarreal, sentí eso que muchos llaman el espíritu del pueblo, pero ese espíritu también se ha ido a la mierda. Nunca he sido un hombre gregario. No me gusta trabajar en grupo. La soledad es un estado que me sienta bien. Las huelgas, las marchas, el pueblo unido jamás será vencido me causan ataques de ansiedad. Prefiero sentarme frente a la computadora y escribir para el pueblo.

            Pobres compañeros míos que no saben que tienen a un huraño entre sus filas. La verdad es que no estoy aquí para derrocar a los apristas de mierda. La verdad es que no quiero estar en mi casa porque mi vieja me jode a cada rato porque no limpio mi cuarto. 

            Tengo hambre. El cielo gris no se inmuta. Mis compañeros se están lavando las axilas y los pies en los baños. Yo estoy sentado en esta carpeta, escribiendo con un lapicero casi sin tinta. A veces, veo las nubes que pasan, allá lejos, las maravillosas nubes.

 

Dennis González. Narrador peruano, actualmente radicado en los Estados Unidos. Es egresado de la maestría en Creación Literaria de University of Texas at El Paso. Ha publicado cuento en revistas como Círculo de poesía y la Revista de Literatura Mexicana Contemporánea.

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