El superhéroe en la poesía mexicana contemporánea: Spiderman o El Hombre Araña en Vicente Quirarte

Por Ignacio Ballester Pardo

Universidad de Alicante

 

El superhéroe es uno de los temas de la reciente poesía mexicana. Quienes nacieron en los cincuenta crecieron con el cómic que llegaba de EUA. Personajes como Spiderman, Superman o Batman permearon en la poesía que se empezaba a publicar desde los años setenta hasta la actualidad. Mediante tal desdoblamiento, el poema de máscara se desarrolla atendiendo a referencias de otros géneros literarios y cinematográficos. Algunos de los poemas o poemarios protagonizados por superhéroes son «Batman», de José Carlos Becerra, y Testamento de Clark Kent, de Héctor Carreto. A continuación analizaremos el caso de El Hombre Araña o Spiderman en Vicente Quirarte (Ciudad de México, 1954), tal como hizo Marco Antonio Murillo en esta misma revista Marcapiel.

Mediante la escritura, dicen, se alcanza la inmortalidad (¿o la inmoralidad?). De una u otra manera, Carl G. Jung presenta en El hombre y sus símbolos (1976) una disertación de Joseph L. Henderson en la cual los héroes y sus creadores llegan a la necesidad del rito de paso: la muerte como ascensión.

El mito del héroe es el mito más común y mejor conocido del mundo. Lo encontramos en la mitología clásica de Grecia y Roma, en la Edad Media, en el lejano Oriente y entre las contemporáneas tribus primitivas. También aparece en sueños. […] La muerte simbólica del héroe se convierte, por así decir, en el alcanzamiento de madurez (109-111).

La muerte del héroe, que para Vicente Quirarte supone su padre, le hará experimentar una realidad a la que solo se puede hacer frente de forma heroica, con los poderes sobrenaturales que hereda de la escritura. Sobre esta reflexión ahondará su trabajo «La muerte del superhéroe», recogido en Enseres para sobrevivir en la ciudad ([1994] 2012: 249-253).

La poesía mexicana en la actualidad se adhiere a una cultura de la imagen donde el yo es un nosotros, y viceversa. «Si en el Romanticismo y parte de la Modernidad el poeta era el centro de su propio mundo, ahora deja paso a otras identidades y facilita un diálogo con la tradición por medio de las máscaras. El poeta ha dejado de ser el héroe romántico arrebatado de inspiración, un ser casi sublime» (Chouciño, 1997: 182). Será otra forma de ser héroe, de ser poeta. Así lo advierte Ida Vitale en una entrevista reciente: «Las alusiones mitológicas se han ido perdiendo. Antes los poetas hablaban de Hércules; ahora, de Batman. No digo que eso dé una poesía inferior, pero marca una orientación distinta, sobre todo por los mundos que arrastran y lo que uno y otro te permiten entender» (Rodríguez Marcos, 2015: en línea).

José Carlos Becerra espera en «Batman» a que alguien pida ayuda: «Pero no, todavía no, / nadie camina por el pasillo hacia tu puerta, nadie tropieza / con una silla dentro de ti, / y allí están doblados tu traje de héroe y tus sentimientos / de héroe, / listos para cuando entres en acción» (12). Por su parte, Héctor Carreto caricaturiza la sociedad individualizada y prejuiciada con el Superman de Testamento de Clark Kent: «Lo siento, mamá, no puedo salir así. / Me avergüenza vestirme con mallas azules / y tanga roja, y mira qué botas» (17). Entre ambos se sitúan Quirarte y Spiderman: el amor a la ciudad y los conflictos que en ella se gestan, especialmente de noche.

Vicente Quirarte estudia el caso del doppelgänger en su ensayo Del monstruo considerado como una de las bellas artes (2005), donde confiesa su pasión por el personaje que crearon Stan Lee y Steve Ditko para Marvel Comics al comienzo de la década de los sesenta:

En 1963, año de la muerte de Luis Cernuda y John F. Kennedy, nació el Hombre Araña. Aunque había hecho su aparición en inglés en agosto de 1962, sólo al año siguiente llegó a México. Para los niños de mi generación, era el año de la pluma fuente y del tintero. Para mí fue además el hallazgo de que ese instrumento me permitía una comunicación distinta con el mundo (195).

Esa «comunicación distinta con el mundo» hace que el poeta mexicano sea un ejemplo de herencia, tradición y renovación.  A finales de 2015 le preguntamos a Quirarte por esta afición. Queríamos saber qué cabida tiene la figura del superhéroe en la poesía mexicana contemporánea, quizá como otra identidad, como un modelo para la sociedad, como una máscara que por la noche deja de ser un periodista, se enfunda un nuevo traje. ¿Qué importancia puede tener para la sociedad un modelo de civismo o bondad que se vincula con la ficción de esta manera tan presente en la participación de un superhéroe que, desde la fantasía, no deja al margen la realidad?

La gran lección de los superhéroes, en especial de Spiderman, de Peter Parker, reside en esta posibilidad de ejercer la honestidad de ser uno mismo, de ser uno mismo y de ser congruente con el poder, con el súper poder que la vida nos da. Yo pienso que este súper poder es la juventud, es la fuerza, es la plenitud… Y a veces no la vivimos con la intensidad con la que deberíamos de vivirla, ¿no? Pienso que… superhéroe es el barrendero que consuma la hazaña de barrer toda la calle por las mañanas; superhéroe es también el que logra regresar íntegramente a su casa por la noche, después de todo un día de oficina, de dos horas en el metro… O sea, el héroe es el de cada día. Por eso es que la poesía de Bonifaz Nuño me dice tanto en ese sentido. Es el héroe que nadie reconoce, pero es el héroe de cada día. Es el hombre solo que decía Alí Chumacero refiriéndose a López Velarde. Por otro lado, recuerdo que alguna vez escribí un texto que se llamaba «Altamirano y el Hombre Araña»; y un amigo me decía, «¿pero cómo comparas a un prócer como Altamirano con el Hombre Araña?». Y son lo mismo. Los dos están buscando un mejoramiento de su sociedad, están también procurando vencer al mal y servir a los más próximos a su sangre. Entonces no hay diferencia entre el héroe y el superhéroe. Y, finalmente, el gran poder, ese gran poder del que habla el tío Ben («que implica una gran responsabilidad»), pues es no solo la potencia que tiene el superhéroe, sino la potencia que tenemos cualquier ser humano para sobrevivir y para continuar la vida; o sea, la juventud, el heroísmo cotidiano, el amor… Todas esas son formas de heroísmo (Ballester Pardo, 2016: 188-189).

«No hay diferencia entre el héroe y el superhéroe». Una vez que hemos asentado las bases de esta relación (poesía y superhéroe) en la poesía mexicana (de forma más general) y en Vicente Quirarte y El Hombre Araña (de manera específica), veamos qué dice su obra al respecto.

Peter Parker, el fotógrafo que encarna a Spiderman durante la noche, es el hilo conductor de muchas de las historias de Quirarte. Un hombre araña que tiene la posibilidad de «caminar la ciudad» desde el anonimato, es el tipo idóneo para observar desde otra perspectiva lo que para la mayoría de los viandantes pasa cotidianamente desapercibido. «Como el Hombre Araña en sus excursiones nocturnas, entendí que caminar la ciudad es distinto a caminar en ella, a caminar por ella» (Quirarte, [1994] 2012: 36); es decir, el mexicano utilizará en su poesía a un personaje que, como Spiderman, transita por las calles para observar y denunciar los posibles crímenes e injusticias. Ejemplo del «sentido arácnido» del ser humano es su poema «Spider Man Blues», publicado inicialmente en Punto de partida (1992), y recogido en el poemario El peatón es asunto de la lluvia (1999), así como en su poesía casi completa Razones del samurai (2000) y, Mitologías, parte de la antología de Como a veces la vida (2000). Tendremos en cuenta esta última versión, aunque aludiremos a las variantes, mínimas, entre ambas (1992 y 2000):

A Benjamín Burgess

Elogio del tiempo antiguo.

Escalabas los viejos edificios[1]

y eran las azoteas

tu dominio completo: tendederos,

pianos en el desvelo, plenilunios[2]

aliados del licántropo y el loco.

Todo el tiempo era tuyo y no sabías.

Patrullabas los barrios sin temores

al asesino en turno. Mayor era tu crimen:

estar en el mundo con dos caras

y en las dos serle fiel al heroísmo

desconocido y breve de ser joven.

Encima la soledad, más vasta que la noche.

Debajo de tu máscara de carne,

tendida sobre tu cama y tus papeles

dentro del corazón, tan desbocado[3]

por mujeres que no te conocieron.

 

La soledad es músculo del alma.

Bajo las peores lluvias navegabas

y el cuerpo resistía. Era hermoso

entrar por la ventana y despojarte

de tu armadura frágil (una tela de araña[4]

a veces resiste más que las promesas).

Era bueno el fracaso, ir en su busca,

y decir está bien y reírse y no quejarse.

 

Eras el no ser de todas las muchachas:[5]

ignoraban tu nombre y tu lenguaje.

Menos tu ciudad, tu novia, tu doncella.[6]

Desnuda te recibía cada mañana.

Con su velamen pleno, la Catedral

desplegaba sus formas en la bruma.

Escapabas de clase y ascendías

para ser esas torres y mirar

con sus ojos de piedra.[7]

Tatuabas, en lugares secretos

tus señales más hondas.[8]

Te quedabas las horas frente a un muro

donde la ciudad, cartógrafa, trazaba

sus mapas de colores.

Tigre de veinte jaspes, el salitre

devoraba las huellas de los hombres.

 

Eran los tiempos castos del sediento.

Encapuchado el rostro,

ibas de jaula en jaula, doloroso

como antorcha sin aire.

El amor es difícil dentro y fuera.

Cuando no te querían, te ofrendabas[9]

al hambre de la ciudad y sus sicarias.

El aura de los borrachos y los niños

te negaba los dones del desastre.

 

Te sentías infeliz y no lo eras.

Eres feliz ahora y es amargo

saber que Peter Parker

vive con una esposa

que lava su camisa y su disfraz heroico.

Ha muerto el Hombre Araña.

Fuiste el único fiel en el velorio.

No pretendas buscar al asesino:

la esquela que leíste

fue escrita con tu letra y con tu tinta.[10]

 

Ahora te avergüenza

precisar del alcohol en las arterias

para enfrentar la calle. Sales de vez en cuando[11]

y evitas −como el valiente sabio− la pelea.

Patrullas con temor las mismas calles

de una ciudad ajena.[12]

No te duelan el café, los portafolios,

la ganada caricia

que te cierra la herida.

Debajo de la corbata está tu pecho[13]

y en él las cicatrices tejidas por la araña.[14]

Es otra tu forma de ser héroe.

Si lo dudas, perdido entre los otros,

y te crees expulsado de la altura,

reconoce los rostros de tus hembras:

son la calle, la noche, las estrellas,

claras hadas madrinas del oscuro.

Ellas no se han movido

ni dormirán, para velar tu sueño

si sabes ser fiel a sus fulgores

y aprendes a brillar para el muchacho

palpitante en tu carne,[15]

portador de la máscara en la noche (Quirarte, 2000: 195-198).

Este poema extenso narra la vida de Peter Parker y reúne algunos de los temas que conforman la obra de Quirarte (la ciudad, la Historia y la historia o el doppelgänger). En primer lugar, el poeta comienza rescatando la historia ficticia del superhéroe Spiderman («Elogio del tiempo antiguo»), describiendo sus aventuras por las calles estadounidenses, y presentando el doppelgänger (desdoblamiento) que desarrollará con Dr. Jekyll y Mr. Hyde («Mayor era tu crimen: / estar en el mundo con dos caras / y en las dos serle fiel al heroísmo»). La ciudad nocturna, bajo la lluvia, es el escenario para este flâneur («La soledad es músculo del alma. / Bajo las peores lluvias navegabas») que posee una de las prendas más importantes en la batalla: la armadura −«entrar por la ventana y despojarte / de tu armadura frágil (una tela de araña / a veces resiste más que las promesas)»−. Vinculamos al personaje de Spiderman con el de «El Zorro»[16], por aludir a la acción de plasmar pictóricamente un trazo singular del héroe («Tatuabas, en lugares secretos / tus señales más hondas») que lleva «Encapuchado el rostro». Las bajas clases sociales que configuraban la urbe («los borrachos», por ejemplo) acompañan al Hombre Araña en sus «excursiones nocturnas»; hasta que Peter Parker se casa; es entonces cuando el superhéroe muere («Ha muerto el Hombre Araña»). No obstante, el héroe perdura vivo de otro modo («Debajo de la corbata está tu pecho / y en él las cicatrices tejidas por la araña») ya que las injusticias sociales siguen existiendo, esperando que alguien las resuelva («Es otra tu forma de ser héroe»).

Para entender el superhéroe en la poesía de Quirarte es fundamental, como decíamos, su ensayo Del monstruo considerado como una de las bellas artes (2005), donde observamos las personas y los personajes (ambos monstruosos) de Frankenstein y Mary Shelley, Drácula y Bram Stoker, Jekyll y Hyde, Rimbaud o el Hombre Araña; pues «personajes tan dispares como Edward Hyde y Peter Parker comparten la categoría de monstruo porque tanto el villano como el héroe sufren el rechazo de la sociedad: están fuera de la norma y sacuden nuestra rutina para ofrecernos el fugaz esplendor de la sorpresa» (14). El rechazo de la sociedad (o la marginación social) −bien porque la resuelven o mal porque la sufren− será el nexo entre los siguientes personajes «monstruosos»: «Todos hemos querido ser Supermán, pero todos hemos sido el Hombre Araña. Aunque la muerte física de Supermán echó por tierra el mito de la inmortalidad del superhéroe, el estudiante y periodista Peter Parker tiene sobre Clark Kent una superioridad emotiva que lo convierte en el último de los románticos» (Quirarte, [1994] 2012: 250). El autor de «Spider Man Blues» coteja a los superhéroes Superman y Spiderman, decantándose por este último. Según el poeta, la sociedad siempre ha ansiado heredar los poderes de Superman (volar, entre ellos), pero ante tal imposibilidad se ha conformado con ser Hombre Araña en el sentido de «caminar la ciudad» insomne, buscando hacer el bien social. Además, al morir Superman, el superhéroe pierde su inmortalidad. Para Peter Parker prevaleció el amor, por lo que al contraer matrimonio deja de ser un superhéroe; pero «se convierte en el último de los románticos», en un héroe social.

Hace ya más de cincuenta años de la llegada a México de los superhéroes. Sin embargo, es otra forma de ser héroe en la poesía. El escenario urbano será fundamental en la predilección de Quirarte por los superhéroes: «Superman vive en una urbe llamada Metrópolis, mientras Batman vigila por la seguridad de los habitantes de Ciudad Gótica» (Quirarte, [1994] 2012: 250 y 251). Los casos de Batman −en Becerra−, Superman −en Carreto− o Spiderman −en Quirarte− demuestran que el doppelgänger o el poema de máscara desarrollan técnicas plásticas (del cómic) o escénicas (del cine) para configurar la dimensión social o cívica en la poesía mexicana contemporánea.

 

Bibliografía citada

Ballester Pardo, Ignacio, «Entrevista a Vicente Quirarte: al centro del margen» [En línea]. Cuadernos de Aleph. La periferia contra el canon: literaturas hispánicas en los márgenes del sistema cultural. N.º 8, 2016, pp. 185-192 <http://cuadernosdealeph.com/2016/entrevistas/entrevista_01.php> [consulta: 24 de mayo de 2016].

Becerra, José Carlos, «Batman» [en línea]. Material de lectura. México: UNAM, n. º 38, pp. 10-13 <http://www.materialdelectura.unam.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=94&limitstart=9> [consulta: 24 de mayo de 2016].

Carreto, Héctor, Testamento de Clark Kent. México: Almadía, 2015

Chouciño Fernández, Ana, Radicalizar e interrogar los límites. Poesía mexicana (1970-1990). México: UNAM, 1997.

Henderson, Joseph L., «Héroes y creadores de hérores», en, Carl G. Jung (ed.), El hombre y sus símbolos, Barcelona: Caralt, 1976, pp. 109-122.

Murillo, Marco Antonio, «Cómic y poesía, dos casos: Quirarte y Carreto», en Marcapiel (2016). Disponible en <https://marcapiel.com/article/comic-y-poesia-dos-casos-quirarte-y-carreto/> [última consulta: 27 de febrero de 2017].

Quirarte, Vicente, «Spider Man Blues»[en línea]. Punto de partida. México: UNAM, 1992, n. º 100 <http://www.puntodepartida.unam.mx/images/stories/pdf/pp100/100-quirarte.pdf> [consulta: 24 de mayo de 2016].

____, «La muerte del superhéroe», en Enseres para sobrevivir en la ciudad, Colombia: Luna Libros, [1994] 2012, pp. 249-253.

____, Como a veces la vida. Valencia: Pre-Textos, 2000.

____, Del monstruo considerado como una de las bellas artes. México: Paidós, 2005.

Rodríguez Marcos, Javier, «Ida Vitale: “Antes los poetas hablaban de Hércules; ahora, de Batman”» [en línea]. El País. 22 de enero de 2015 <http://cultura.elpais.com/cultura/2015/01/14/babelia/1421251046_350225.html> [consulta: 24 de mayo de 2016].

 

Notas

[1]Este segundo verso no aparece en la versión inicial de Punto de partida (1992). Apuntaremos en cursiva dichos cambios para esbozar el proceso creador y la constante reescritura del poeta mexicano.

[2] De igual manera, en el poema recogido en Como a veces la vida (2000) «plenilunio» sustituye a «lunas llenas» de la edición anterior. El adjetivo («aliados») con el que empieza el verso siguiente, obviamente, cambia de género para concordar con tal modificación. Es habitual en Quirarte esta revisión en aras de una mayor concisión.

[3] El final del verso presenta variantes una vez más: «del corazón, tan desbocado» parte de la subordinada adjetiva «del corazón que palpitaba». Los cambios se advierten al comparar el poema «Spider Man Blues» en su edición mexicana (1992) y española (2000). Seguimos la más reciente; aunque, seguramente, no definitiva.

[4] Se omite el punto y seguido que precedía al paréntesis.

[5] Han desaparecido dos versos entre «muchachas» e «ignoraban»: «Invisible en el aire, te esfumabas / en la luz impecable de los ojos» (38).

[6] El comparativo «Menos» sustituye al adversativo previo «Pero».

[7] La oración que ocupa estos tres versos aparecía como: «Escapabas de clase y ascendías / para ser esas torres, para mirar primero / con los ojos de piedra que no miran» (39).

[8] Tras «hondas» había dos puntos que marcaban una condicional casi aforística: «tus señales más hondas: si regresas, / las heridas que en piedra provocaste / le dolerán a otros» (39).

[9] De nuevo, Quirarte simplifica sus versos, reduciendo la complejidad sintáctica anterior: «Cuando no te querían, cuando el rechazo, / devorabas la calle. Te ofrecías / al hambre de la ciudad y sus sicarias» (39).

[10] Esta es la estrofa que más cambios presenta: «Te sentías infeliz y no lo eras. / Ahora amarga un poco / saber que Peter Parker / habita con mujer / que limpia la corbata y el disfraz heroico. / Ha muerto el Hombre Araña. / Fuiste el único fiel en el velorio. / No pretendas venganza: / la esquela que te enviaste / fue escrita con tu letra y con tu tinta» (39). El poeta logra así definir los detalles domésticos que atañen al vestuario y la compañía, en este caso, del superhéroe.

[11] Los finales de verso cambian «precisar de la luz de los alcoholes/ para enfrentar la calle. Sales de vez en vez» (39) a favor del ritmo y la brevedad.

[12] Por «distinta» (39). Además, se ha descartado un par de versos sobre la demencia: «donde las azoteas / son reino de nuevos locos» (39-40).

[13] Recordemos el cambio anterior de «camisa» a «corbata» quizá para aludir a un complemento más masculino.

[14] Focaliza la acción pretérita: «que ha tejido la araña» (40).

[15] Tal como ocurría con corbata, «palpitante en tu carne no muere» recupera el adjetivo inexistente en la versión previa: «que en tu carne no muere» (40).

[16] «El Zorro» es uno de los primeros héroes de ficción de la cultura moderna; fue creado por Jhonston McCulley en 1919, y se caracteriza por luchar contra las injusticias cometidas por las autoridades y por defender a los oprimidos. Solía grabar con su espada una «Z» en los lugares donde había conseguido ayudar a la sociedad.

 

 

Ignacio Ballester Pardo (Villena, Alicante, 1990) es licenciado en Filología Hispánica (2008-2012) por la Universidad de Alicante. Realizó su último curso en la Universidad Nacional Autónoma de México con la Beca Iberoamericana Fórmula Santander (2011). También llevó a cabo el Máster en Estudios Literarios (2012-2013) y el Máster en Profesorado de Educación Secundaria (2013-2014), ambos en la Universidad de Alicante. Actualmente cursa el Doctorado en Filosofía y Letras con la tesis «La dimensión social en la poesía mexicana desde 1960. Herencia, tradición y renovación en la obra de Vicente Quirarte», dirigida por la catedrática de Literatura Hispanoamericana Carmen Alemany Bay, gracias a un contrato predoctoral de la Universidad de Alicante. Es miembro del Seminario de Investigación en Poesía Mexicana Contemporánea. Ha participado en distintos congresos internacionales sobre poesía tanto en España como en México. Colabora con las revistas literarias Boletín del CeMaB, Bitácora de vuelos, Cuadernos de Aleph, La Otra, Marcapiel o La Galla Ciencia. Recientemente ha publicado «Arte poética en Vicente Quirarte: decálogo entre el cielo y la tierra» en Artes poéticas mexicanas (De los Contemporáneos a la actualidad) (Universidad de Guadalajara, 2015) y «Raúl Zurita y la poesía del conflicto: de la noche de Tlatelolco (1968) a la dictadura chilena (1973)», en Raúl Zurita. Alegoría de la desolación y la esperanza (Visor, 2016). En su blog «Poesía mexicana contemporánea» (https://poesiamexicanacontemporanea.blogspot.com.es/) cada domingo reflexiona al respecto. Actualmente lleva a cabo junto a Marisa Cossovich la «Tertulia literaria: entre ayer y hoy» en el Centro de Estudios Iberoamericanos Mario Benedetti.

 

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*