Poesía de Colombia: Orietta Lozano

Presentamos seis poemas de Orietta Lozano (Cali, Colombia).

AZUL CASI PÚRPURA

 

Es la más peligrosa forma de la gracia.

Penetra la redondez vacía de la nada,

la grácil curva de la piedra,

la hondura feroz de la caverna.

 

Casi azul, casi púrpura,

cubierta con su túnica líquida

larga y extraviada,

trae consigo la estatura de la lluvia.

En un tiempo

sólo estaban ella y su palabra

en el jardín tibio de la tierra.

 

Burdas hordas, cínicos avaros

ejércitos voraces

arrebataron su caricia líquida,

el horizonte de su lágrima,

el viento que cabalga en su espalda.

 

El azahar de un día luminoso

la ha despertado

bajo el influjo del olvido.

 

Agua densa de la ira,

irisada agua del deseo,

yerta agua de la luna muerta,

agua circular y vaporosa del pantano

que se fuga y se borra

entre el presagio de un cuchillo;

agua oscura casi blanca

que espera entre las manos,

agua del temor que se esconde

y precipita,

agua de la oblicua culpa,

de la memoria de la espina,

agua sorda sobre el rostro

del silencio,

agua ciega sobre la escritura

del espejo;

agua que lava las heridas,

que repara,

que abraza y configura

la forma de los cuerpos,

el peso de la muerte.

 

 

 

EL POEMA SUEÑA CON LA LLUVIA

 

Lanza sus dados como rayos

en la confusión de ángeles de arcilla,

y con un rostro eterno de secretos

inclina el poema, como una migaja ciega

hacia las noches que curvan sus manos

para retener como agua,

el clamor del silencio.

 

Su risa es la aguja

que se introdujo

en el punto exacto

del desierto de mi noche.

Página escrita en la línea de la sombra.

 

El índice de un ojo

suspende el tiempo.

Sobre el espacio frío

signo y sello, luz de un ángel.

Los dados caerán paralelos

a la orilla del vacío.

 

Detrás del silencio, canta la lluvia

como el ángel de la melancolía.

 

La luz que sale del silencio,

retorna al silencio.

En el ensueño de la memoria,

el poema es lluvia

sobre las manos de la noche.

 

 

 

ORFANDAD

 

En la orfandad del silencio

no espero la respuesta,

hurgo, como el águila hurga el aire de su vuelo,

porque la palabra que retorna,

es el cristal donde la luz restalla,

déjame decir en el solar del árbol,

dos sílabas de pájaro temblando.

Acaso estás tan ausente en mis tendones,

tan herido de las yedras de mi pausa,

tan silencio en la espina dorsal de mis palabras,

tan ido de mi lado, tan éxodo por mí,

tan encallado en mí

como ramas temblando de granizo.

 

Y un día, después del ayer y antes del mañana,

nos podamos encontrar

para arribar por siempre en la azul orilla

de la aurora.

Por ahora, sueño la tortuga

que arrastra la casa hacia su piedra,

los lobos en cardumen,

los peces en jauría;

el cuerpo vuelto arcilla,

en la epidermis de la esfera.

 

Escribo

como se traza un mapa de membranas,

para que mi aurícula no se piense rota,

y mi hueso sacro no delire espera;

porque de migajas se hace el pan,

reclamando migajas, escribo

delante de nueve cartas que se juntan,

hacia atrás del tiempo en contravía,

a unas horas de regreso,

en las mañanas antiguas del futuro;

como la yedra que hoy se inicia

y empieza a recordarnos.

 

 

 

MELANCOLÍA

 

Una niña con alas de hojalata,

trae palabras de hojalata

que crujen de amargura,

palabras desnudas con dedos azules,

palabras que perdonan.

Las da de alimento a los corderos,

las hunde en la carne del rebaño,

les entierra un alfiler en las arterias,

las vuelve alga, barro, mariposa,

tristes en sus manos,

suaves en sus huesos,

caen como lluvia,

se dejan ver entre la niebla,

se arrojan como ráfagas

desde un puente o una nube,

y ante el tridente ansioso, aúllan.

A veces en el filo del cuchillo,

se encuentra una palabra arrodillada.

La noche toma en sus manos,

el agua huérfana, que pide ser ángel,

que pide ser lámpara, que pide ser llave.

Cada palabra abrió su ojo,

vertió su luz.

 

 

ESTRELLAS EN LA NIEBLA

 

Me vestí con el mismo traje de tu muerte,

y tal vez más desquiciada,

queriendo hallar doble recuerdo,

tomé la mano de mi hija

y la ovillé como si fuera un hongo

o una hoja de papel, en la que no alcancé a escribir;

me hundí con ella,

en el leve vapor del horno

que me legaras en la mañana de un invierno.

Cerramos los ojos, y el mundo siguió hurgando,

buscando gusanos de zafiro.

Del cuervo y la multitud te salvo,

Sylvia Plath,

sé que quieres escapar de las promesas,

encontrar tu agua oscura

y venir a mi legítimo silencio.

Yo, Aissa Wevill,

esta mañana, he cambiado

la abyecta hora del reloj,

ahora estoy subiendo las escaleras de tu aldea,

¡vamos, Sylvia,

dispárame!

hallarás tus ovejas en la niebla.

 

 

CAMINOS

 

El camino es una flor de piedra

contempla imperturbable y en silencio

como cae el cristal plateado de la espera,

repite las palabras

del que en silencio lo recorre.

En el camino, alguien se detiene

en el lugar de la esperanza

a cambiar sueños

por dorados candelabros,

y tal vez se haga menos denso

el recorrido de este viaje.

El camino es anfibio,

es anónimo, secreto,

contempla trémulo y en silencio,

cómo se van hilando y fragmentando

las pasiones de los hombres.

El camino es una cofradía de piedras

que susurran como niñas.

Busca el faro, una campana,

el crepitar de los espejos,

es eco, es letanía, es cantinela.

Palpa la yegua azul

de la innominada muerte,

recuerda que el amor tiembla

como la luz del alba

y huérfano espera cabizbajo

con la luz del candelabro,

señalando la pradera del descanso.

 

Sobre la autora: 

 

Orietta Lozano (Cali, Colombia). Su obra incluye poesía, narrativa y ensayos literarios.

Libros publicados: “La herida de los siglos” Editorial Ibañez, 2017, “Albacea de la luz”, Editorial Cuadernos Negros, 2015; “Resplandor del abismo” Universidad Externado de Colombia, 2011;  “Peldaños de Agua”, Editorial Caza de Libros, 2010; “El Solar de la Esfera”, Universidad del Valle, 2002;  “Luminar”: novela, Universidad del Valle,1994;  “Antología Amorosa”, Editorial Tiempo Presente, 1996; “Alejandra Pizarnik”: ensayo, Editorial Tiempo Presente,1990; “El Vampiro Esperado”, 1987; “Memoria de los Espejos”, Editorial Puesto de Combate, 1983; “Fuego Secreto”, Editorial Puesto de Combate, 1981.

Ha sido incluida en diversas antologías, entre ellas: Poesía colombiana (antología 1931-2005) México, 2006; Una Gravedad alegre, poesía Latinoamericana, España 2007; Mundo Mágico: Colombia, poesía colombiana, Brasil, 2007; Silencio en el jardín  de  la poesía, Colombia 2012, “Azul casi púrpura” (Antología de poetas mujeres)

Obtuvo el Premio Nacional de Poesía Eduardo Cote Lamus, con su libro de poesía “El vampiro esperado”.

Invitada a Francia a la XIII Biennale Internationale des Poètes, y por la Fondation Royaumont, por Latinoamérica- al Seminario de Traducción de Poetas extranjeros para la traducción de su libro “Agua Ebria”.

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