Poemas de Luis Alfonso González Valdivia

Presentamos tres poemas de Luis Alfonso González Valdivia

Vamos a hacer una pasta de hojas de trueno para untarla sobre el cuerpo. Vamos a descubrir el prodigio de una falda de lluvia para las piernas, vamos a mezclar las plantas con algunos pedazos de viento y ponerlas sobre los senos. A cubrir la desnudez del monte Venus con animales de fantasía del campo. A conocer lo sabroso de una locura, el prodigio de los locos ahora pequeñas hormigas deseando abismos en cada línea del cuerpo. Vamos a caminar acompañados de la lluvia hasta el silencio, a darle a cada hoja un universo especial, a cada brote de agua algún significado que pueda coronarte.
Coronar la sonrisa de niña, coronar los ojos de rayo, salvar con los dientes el sabor del cabello; coronar cada espécimen salido de la mente como un productor de ocasos, como un señor de media oscuridad, como una señora de pensamiento claro-oscuro.
Mirar al perro tener un ataque de terror por encontrar los demonios, esperar el té de las manos como se ve al viajero reponer sus fuerzas, meditar en cada parte del  rostro. Saber  que es la espera de cada línea-agua, de cada línea tierra, de cada línea monte, de cada espera, de cada ahogo, de cada suspiro, medir entonces el viento que cruza y ponerlo a colorear los labios, a besar el encuentro, a tenerte siempre medida en las formas en que el sentimiento de algún cerro da vida a los ríos.

Gallo-mariposa y luna

 

Para Valkie, Adri, la más suave pluma sangrante.

 

Desde la línea de donde sale el brote arcoíris en piernas enternecidas, humildad azul- falda del gran oriente. Enredas tu cabello sobre el pajar de lo inaudible. No son oídos los cantos de lo imposible por el curso pesado de la carne asesinada cerca de la veleta de tu azul lunar-pupila sabiendo el sentir de oler tus hombros.

Si hemos de silenciar la voluntad cual llegar a la voluta donde eres víctima del gato llorando en la azotea, además de flor celeste nacida por el camino del himno de la roca sueño: encuentro dorado con la pesadilla siendo el viaje por diseño al repetir la silueta.

Porque te hemos llamado princesa de la piscina infernal, ese tipo de salud donde descansa el profeta correcto que jamás sangra tus piernas sin fecundar el caudal de miel de las guerreras río. Crucificada, te imploro mentir, puesto que no soy el síntoma de los oprimidos por firmeza muscular madera y tortillas, sino guayabas como tradición de dibujar hadas con tu olfato presintiendo el nuevo perfume de caballero anti- academia para pintar el órgano del paseo, sobre el cuento de la laguna, le he preguntado cómo te llamaron señora pantera – panteón de resucitar a los muertos rescatando la cruz sangrante vulva de tus labios, porque comemos suicidio del caracol a veces, cuando no soy geometría de vidrios rotos.

Por una torre de carnaval donde la máscara detiene el fuego del tren pasando rayos mezclados con amanecerse marca la cuestión de la sangre para evitar morir de dictadura de hambre espiritual y sin salario -laguna.

Cantar el azul y el verde con la alegría del amanecer, el cobre de tus cabellos sobre la espalda viaje del ojo. Triangulando el corazón con la rabia -luz nacen tus doce tiempos de princesa-petra de otro planeta coagulado en el silencio de mi respirar por saber que tengo vida y puedo cuidarla en ramas verdes.

Porque a veces sobre los días volcánicos es posible ver a los dioses pedir limosna de senos -cisne cuando tocan el violín del ocaso, cuando hierben rosas del volcán en la casa secreta de la señora de las ternuras arribando al viaje -sonrisa, tulipán de la India. Así en azul, es posible resucitar.

Ira de los vencidos.

a Guedani Figueiras Ayala.

 

Silenciar el viento que se ha mezclado en la sangre cuando tomamos el dolor de palabras que buscan su alimento como palomas abandonadas en el templo de tus ojos-desierto. Caricias de la piel extrañan el cielo. Las puertas de los pensamientos aún no han muerto en las luces de la ciudad. Balcón blanco: vestido de demencia, desgarros de novia muerta. Flores naciendo en la intimidad de tu fluir al norte, anidamiento de la sangre como planta que clava sus espinas en tu pecho de descastada hastiada de mentiras de los machos, necia defiendes al lobo entregando los cristales azules de  respirar  la nieve. Infame mientras me respiras en tus poros y ellos son  prisión para un monje que predicó el evangelio de las rosas y el pan de las tórtolas. El sueño, el metal, el movimiento, el nacer de la inteligencia en la copa de vino que brota de tus labios pintados de rojo de mujer cuidadora del volcán. Sabor de sal, poca vida en lo dulce del campo, aire que se escapa por la suciedad del smog,  cadáver infantil tirado a los desagües en que los borrachos vomitan a sus esclavas de quinto bar.  El cielo se pinta de tus uñas, se rasga el pájaro a colores de aquel niño soñando a su novia envuelta en aventuras de libros y arte de caballeros y maestros. Pequeño tejido, pechos que han atado tragedias de  vida de los que sonríen a golpes. Savia para romperse la cabeza a dolores,  pezón de guerra y mujer que corta el hambre del saber en los pies que no ardan, sino sean cenizas para despertar a los vagabundos del horno de pan al camino de la primavera y el sentir que el olor de la luna ya no carga dolores. Mientras la yerba muere, la primavera se intoxica de globalización, mis huesos son carga en mi garganta, las pinturas de las musas, perecen en el éter. Las palabras ya no son deseo diosa que ha despertado, necesidad de abrazar y ser absorbido por el aliento del aire y la preponderancia de la lluvia necesidad de empezar y ser andando hasta la casa del té y el ave blanca que cuida a  sabedores de la necesidad.

Luis Alfonso González Valdivia (2 de Marzo de 1988, Orizaba Veracruz). Ha colaborado en las revistas: Tierra Adentro, Dos de Vastos, El Vicio, La Rabia del Axolotl y Monolito. En 2014 publica su primer poemario titulado: In-quietud- es,  con ediciones El Viaje de la ciudad de Guadalajara Jalisco y la editorial Letras de Pasto verde de la ciudad de Orizaba Veracruz, en conjunto, dentro de la colección: Ruta Okupa. Ha participado en diversos talleres de creación literaria impartidos por el escritor y poeta Mario Islasáinz. Fue finalista dentro del quinto concurso literario Luvina Joven en la categoría Luvinaria- poesía, de la revista literaria Luvina de la Universidad de Guadalajara. Ha participado en el primer encuentro de escritores Hala Ken, en Villahermosa Tabasco en Mayo del 2016, en el primer encuentro nacional de escritores de Mariano Escobedo Veracruz, Poesía ante el Volcán en Julio de 2016. en el encuentro de poesía transvolcánico  sexta y séptima edición  y fue antologado durante la sexta  edición y fue antologado en  2016  en Escrituras en juego, número especial del concurso Luvina-Joven de la UDG. Actualmente estudia la licenciatura en educación por el sistema virtual de la Universidad de Guadalajara.

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